Ser madre es algo maravilloso y forma parte de los sueños de muchas mujeres. Pero, por mucho que tenga este amor incomparable por su hijo, la maternidad no es exactamente un lecho de rosas y, a diario, surgen nuevos desafíos. Independientemente de la edad de los niños, siempre habrá situaciones en las que surgirán dudas sobre la mejor forma de actuar. Y no se preocupe, sucede en todas las familias. Después de todo, como dicen, “¡el hijo no viene con un manual de instrucciones”!

En la publicación de hoy, seleccionamos los 4 desafíos de maternidad más comunes, ¡para que estés preparada para enfrentarlos! ¡Revisa!

Imponer límites

En los primeros años de vida, los niños todavía están creando un concepto de lo que está bien y lo que está mal, de lo que puede y lo que no puede y, por lo tanto, imponer límites temprano es fundamental para que el niño no crezca pensando que puede lograrlo todo. en el grito.

Lo primero que debes aceptar es que no siempre saldrás bien: suceden algunos errores y esto es normal. Pero lo importante es que la madre no tenga miedo de ir en contra de la voluntad del niño, recordando que lo recomendable es siempre hablar y explicar los motivos del “no”.

Así, el niño aprende gradualmente que necesitará saber argumentar para conseguir lo que quiere, sin usarlo por la mañana ni agresión. En estos momentos, tener paciencia es indispensable.

Poner al niño a dormir solo

Para muchas mamás, un gran desafío es lograr que el niño duerma solo en su habitación. Después de todo, llega un momento en que la pareja necesita su privacidad nuevamente y el niño tiene que acostumbrarse a su entorno.

Idealmente, debería estar acostumbrada a esto desde el principio, pero sabemos que puede ser más práctico (y también un placer) dormir cerca del bebé. El problema es que, al cambiar de hábitos, el niño suele ser más resistente. Un consejo para facilitar el proceso es confiar en el poder relajante de los aceites esenciales, como la lavanda, para aplicar en el ambiente en un difusor y ayudar al niño a dormir.

Conciliar trabajo, maternidad, hogar y todo lo demás

Ya no era fácil cuando tenías que trabajar, estudiar, cuidar la casa, prestar atención a tu pareja y cuidarte, ¡imagina ahora con un niño que criar! La llegada de un hijo al mundo es uno de los mayores cambios que cualquiera puede tener en la vida, y conciliar esta nueva tarea de madre con el trabajo es bastante desafiante.

La culpa surge por trabajar demasiado y no tener suficiente tiempo para prestar atención al niño y, al mismo tiempo, si la mujer deja el trabajo para desempeñar mejor su rol de madre, se siente culpable por haber tomado esa decisión. Por no hablar de los juicios provenientes de la familia y la sociedad. En este punto, lo ideal es tomar una decisión, junto con el padre del niño, qué funcionará mejor en el esquema familiar de cada persona, y ser feliz con la decisión tomada.

Tener que renunciar a mucho

A veces, cuando ganamos algo, tenemos que renunciar a otras cosas: así es también en la maternidad. Consigues que un niño ame incondicionalmente de por vida y renuncies a todo ese tiempo y disposición para satisfacer algunos de tus propios deseos.

En los primeros años del bebé, olvídate de las largas noches de sueño y más aún de las largas noches de insomnio en las fiestas: tardarás mucho en volver a tenerlas, sin preocupaciones. Tu rutina y estilo de vida cambiarán por completo. ¡La libertad es limitada y el tiempo, entonces, ni siquiera habla! ¡Pero a cambio, tendrás recompensas y experiencias indescriptibles!

La maternidad trae consigo muchos desafíos, pero también un logro maravilloso para las mujeres que desean ser madres. ¿Qué desafíos ha enfrentado con la maternidad? ¿Te identificaste con nuestro texto? Comenta y comparte tu experiencia con nosotros!