El trabajo, los hijos, el hogar y otras obligaciones hacen que la lista de tareas diarias sea interminable hasta el punto de no saber por dónde empezar ni a qué actividades dar más importancia. Muchas madres, en particular, se sienten agotadas porque simplemente no se detienen y, a veces, abrazan más actividades de las que deberían. Por lo tanto, no pasan suficiente tiempo de calidad con sus hijos, no descansan bien y no están completamente satisfechos.

Para que esta situación no domine la vida y sea posible la conciliación entre la vida profesional y familiar, aquí tienes algunos consejos para poner en práctica:

  1. Planifícate: el primer paso para conciliar trabajo y familia es tener un horizonte claro por delante. Por tanto, se necesita una lista que facilite la organización y decisión de las actividades a realizar, en orden de importancia y el tiempo que necesitará cada una de ellas. ¡Esto lo hará mucho más fácil!
  2. Priorizar tareas: es fundamental que haya un orden de importancia en las actividades. Al final del plazo estipulado, se deben completar todas las actividades que estaban pendientes, pero decidir cuál se realizará primero y qué tiempo se dedicará a ellas es fundamental. Esto facilitará saber qué es realmente importante y qué se puede reubicar. Un consejo es separar los elementos en imprescindibles (tareas obligatorias cuyo fracaso para llevar a cabo consecuencias negativas), deseables (planes interesantes, como preparar una cena para un par de amigos, pero que no afectan la vida de la familia si no se hace) e innecesarios ( caprichos y actividades que aportan muy poco beneficio, como buscar un vestido de fiesta de tienda en tienda, cuando ya tienes uno). He aquí cómo calificar:
  3. Hacer lo importante más que urgente: las situaciones que se consideren urgentes ocuparán siempre el primer lugar dentro de las prioridades a conciliar. Por un lado, todas estas cosas también pueden ser importantes, pero nada que sea un caso de vida o muerte. Además, estas urgencias tienden a colocar tareas importantes al final de la lista. Por ejemplo, si bien pagar las facturas es más urgente que acompañar a su hijo con la tarea, esta última tarea también es de fundamental importancia y no debe pasarse por alto.
  4. Pide ayuda y delega: ¡llevar todo sobre tus hombros es imposible! Cuando surge la dificultad, es importante pedir ayuda, y este es un ejercicio de humildad. Esto se debe a que es necesario reconocer que una persona sola no siempre puede resolver todo.
  5. Renunciar a la perfección: muchas veces no solo queremos hacer todo, sino también hacerlo todo con escrupulosa perfección. Cuando una persona tiene una carga elevada de tareas, es muy probable que esto se deba al peso de la carga que se impone a sí mismo para hacer todo impecablemente, en los más mínimos detalles. Con eso, una tarea simple ocupa el tiempo en el que podríamos resolver otros cinco o seis problemas.
  6. Olvidar la culpa: Reprobar una tarea es normal y puede suceder en cualquier momento. En algunos casos los objetivos pueden no haber sido claros y en otros la falta de organización hace que algo esté pendiente. En estas situaciones es más recomendable hacer una autocrítica, sin ser demasiado severo, pero aceptando que los fracasos son parte del día a día.
  7. Sé feliz: el primer objetivo de un día debe ser la felicidad. Por tanto, a la hora de planificar, hay que tener en cuenta que nunca se debe dejar de lado la calidad de vida y la salud. La calidad de vida es una prioridad ineludible. Las tareas deben ser un medio para alcanzar metas que nos acerquen a la felicidad.

Está claro que, además del esfuerzo y planificación personal que cada uno puede utilizar en su propia vida para conciliar trabajo y familia, es necesario concienciar a la sociedad en su conjunto sobre esta problemática. La importancia de la familia se subestima cuando se absolutiza la vida profesional, haciéndola, en la práctica, irreconciliable con el matrimonio y los hijos. Es necesario defender políticas públicas e iniciativas de la sociedad civil que colaboren para que la conciliación del trabajo y la familia sea realmente posible, trayendo beneficios tanto para la vida profesional como familiar.