¿Sabes qué es el desarrollo motor del niño? Es esa etapa en la que se produce un cambio de comportamiento en el niño, tanto en la postura como en los movimientos. En este proceso, hay cambios que interfieren en todos los aspectos del crecimiento y maduración del organismo y los dispositivos de los más pequeños. Pero, mamás, ¿saben cómo desarrollar este proceso tan importante? En el post de hoy te explicamos todo sobre el tema, en las distintas etapas de la infancia. ¡Revisa!

Coordinación motora fina y gruesa

Cuando el niño, entre 0 y 2 años, comienza a pararse sin la ayuda de objetos u otra persona, está desarrollando su coordinación motora gruesa. Es a partir de ese momento que debemos animarla a desarrollar la coordinación motora fina.

La capacidad del niño para escribir, hacer dibujos, recortar, hacer trazos en papel, entre otros en este sentido, está directamente ligada a esta fina coordinación. Y la capacidad de realizar ejercicios refinados se basa en el control de los músculos pequeños.

La mejor manera de entrenar este tipo de coordinación es ofrecerle a su hijo actividades que involucren el movimiento de la mano.

Darle a tu hijo líneas de puntos para delinear con lápiz, crayones, pintura gouache, entre otros, puede ser una gran alternativa.

Otro tipo de juguetes que pueden desarrollar este lado son los de ensamblaje de piezas, como rompecabezas y lego (prestar atención a la edad mínima permitida para usar el juguete).

Disposición del cuerpo

Esta etapa es cuando el niño toma conciencia de su cuerpo como una forma de comunicarse consigo mismo y con el mundo exterior. Suele ocurrir antes del primer año de vida.

La primera actitud que podemos identificar, a la hora de tomar conciencia de sus partes, es cuando comienza a jugar con las manos y a identificar a los miembros de la familia: actividades que son espontáneas.

Percepción

En esta etapa, el niño tiene la capacidad de reconocer y percibir estímulos.

Hay juegos interesantes para desarrollar, como los que estimulan al niño a diferenciar entre sensaciones de frío y calor, sonidos más altos y más bajos, además de desarrollar el paladar para que identifique alimentos dulces y salados, por ejemplo.

Ritmo

En este desarrollo, entre los 4 y 5 años, el niño logra tener una mayor integración entre su desarrollo motor y psíquico. Es un tipo de aspecto que merece todo el cuidado y protagonismo durante la educación física para los niños, para que el pequeño desarrolle aún más este lado.

Existen varios juegos que pueden contribuir al ritmo motor del niño, entre ellos el baile de silla, en el que hay que estar atento a la música para, cuando se detenga, coger asiento. Jugar a saltar la cuerda también es excelente para desarrollar el ritmo.

Equilibrar

Este tipo de coordinación motora permite que el niño, entre los 4 y 6 años, desarrolle una mayor dinámica de su cuerpo, ya sea de pie o en movimiento.

En educación física infantil también se puede trabajar el equilibrio, con juegos como: caminar con un huevo en la cuchara, balancearse sobre una cuerda, entre otros.

En este caso, sería interesante que los padres adaptaran los juegos según la edad del niño. Los niños de dos años, por ejemplo, tendrán un juego más ligero y sin pretensiones que un niño mayor.

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