Hoy vamos a discutir un tema delicado, pero que debe abordarse: el duelo infantil. Perder a un ser querido, o incluso a una mascota, es difícil para los adultos. Para un niño, este evento provoca varios sentimientos que pueden marcarlo por el resto de su vida. Ante esto, la pregunta sigue siendo: ¿cómo hablar sobre la muerte con los niños?

Entonces, en este post, hablaremos sobre cuáles son las etapas del duelo, cómo la edad del niño afecta su forma de entender la muerte, formas de entender por lo que está pasando el niño y cómo afrontar el duelo de los más pequeños. ¡Seguir!

Cómo entienden los niños la muerte

Los niños ven la muerte de diferentes maneras, según su edad. Hasta los 3 años, el niño no comprende el concepto de muerte, ya que todavía está desentrañando el mundo y desarrollándose.

De los 3 a los 7 años comienza a asimilar el concepto, pero podemos decir que el niño cree en la «resurrección», como si el amado pudiera volver a la vida. Sólo después de los 7 años el pequeño comprende que la muerte es, de hecho, un “viaje de regreso”.

Además, es fundamental saber que los niños también pasan por las 5 etapas del duelo:

  • negación: momento en el que es difícil creer lo que pasó;
  • ira: sentimiento de repugnancia al saber que no es posible revertir la situación;
  • negociación: la persona trata de aliviar su dolor haciendo promesas de cambio de comportamiento o religioso;
  • depresión: etapa de extrema tristeza y aislamiento, que puede ser la más peligrosa si no se trata correctamente;
  • aceptación: el individuo acepta verdaderamente el hecho, ya no niega la realidad.

Cómo pueden actuar los niños durante el duelo

Como los adultos, los pequeños pueden reaccionar de las más diversas formas. Desafortunadamente, no es posible predecir cómo lidiará el niño con la pérdida de un familiar o un cachorro, por ejemplo.

Además de las actitudes comunes de las etapas del duelo, el niño puede exhibir los siguientes comportamientos:

  • indiferencia: el pequeño finge que el duelo no lo conmueve en absoluto, se hace «fuerte», o pierde el interés por las actividades que le gustaban;
  • mutismo: el niño pasa mucho tiempo sin querer hablar;
  • miedo a una nueva pérdida: teme que te pase lo mismo a ti, a mamá y a otras personas que le agradan, volviéndose sobreprotectora. Ella puede hacer un berrinche cuando usted sale a trabajar, por ejemplo, por miedo a que usted no regrese;
  • agresividad: el niño se vuelve violento y golpea a sus compañeros sin motivo aparente;
  • revés en el aprendizaje: si le iba bien en la escuela, esta situación se puede revertir;
  • síntomas físicos: dolores de cabeza, pérdida de apetito, insomnio, debilidad, desmayos;
  • síntomas psicológicos: pesadillas constantes, depresión, ansiedad, pánico;
  • Infantilización: un niño de 10 años que está pasando por un duelo puede empezar a hacer los trucos que suele hacer un niño de 4 años, para llamar la atención y demostrar que te necesita.

En cualquiera de estos casos es fundamental demostrar empatía, cariño, paciencia y comprensión. Las peleas pueden empeorar las actitudes negativas que presenta el niño.

Cómo lidiar con el duelo de los niños

De hecho, este es un tema desafiante, especialmente si tú, mamá, también sigues experimentando y lidiando con el mismo dolor. Pero es muy importante discutir el asunto con el niño, ya que experimentará situaciones similares en el futuro.

Es necesario enfrentar el tema incluso para evitar las conductas más extremas que señalamos en el tema anterior. Entonces, traemos algunos consejos que pueden ayudar en este complicado momento.

Evita hablar de la muerte usando fantasías

No se recomiendan frases como «el abuelo hizo un viaje largo», «la abuela está descansando para siempre» o, en el caso de las mascotas, «Toto se fue a una hermosa finca», especialmente si el niño está en el 3 los 7 años que mencionamos anteriormente, en los que cree que la muerte es reversible.

Recuerda que los niños interpretan todo al pie de la letra y pueden refutar estas afirmaciones: «vamos al lugar donde está el abuelo», «vamos a despertarla», «vamos a esta finca, entonces». Esto también puede dar la falsa esperanza de un regreso que no sucederá y que entristecerá aún más al pequeño.

No reprima los sentimientos del niño

Esto es un hecho: los pequeños son muy honestos a la hora de expresarse. Cuando están tristes, lloran hasta que les duele la cabeza, mientras que los adultos tratan de ocultar sus emociones. Así que no impida que su hijo llore cuando reciba la noticia. El niño debe sentirse amado y protegido por ti, sobre todo en un momento tan delicado.

Habla con el pequeño

A medida que le cuente lo que sucedió, intente hablar de la manera más directa y honesta posible para que ella pueda entender. El equilibrio es indispensable: no recurras a las fantasías, pero no hables del tema con frialdad. Después de eso, anime al niño a que hable sobre lo que siente. Dígale que comprende y comparte sus sentimientos.

Es bastante común que el pequeño comience a hacerse preguntas sobre la muerte, como qué pasa después y por qué muere la gente. Demuestre que tampoco conoce la respuesta a estas preguntas y diga que hay varias creencias sobre el tema. Sea siempre muy paciente.

Recuerda a la persona que se fue

Al principio, me duele mucho ver una foto de un ser querido que se ha ido, ver videos o hablar de él / ella. Pero son precisamente los recuerdos los que mantienen viva a una persona en nuestro corazón. Para el niño, es muy bueno que recuerde con cariño al difunto, que escuche historias sobre él. Actuar como si la persona no hubiera existido no privará al niño del dolor.

Busque ayuda experta

De hecho, la terapia puede ser una gran solución para los niños que están sufriendo. Un profesional especializado puede tener una visión más objetiva de cómo el pequeño está lidiando con el hecho y señalar qué se debe hacer para revertir una situación de depresión o ansiedad, por ejemplo.

Este consejo también es válido para ti, mamá, si también estás de luto. Sabemos que es difícil consolar a su hijo cuando aún no está manejando el evento usted mismo. Para que el pequeño pase por esta situación de la mejor manera posible, cuide sus propias emociones para que sean su apoyo emocional.

Esperamos que nuestro texto le haya ayudado a comprender cómo lidiar con el dolor de la niñez.