Debes haber escuchado el dicho de que el arte infantil es un signo de salud, ¿verdad? Pero lo cierto es que nosotras, madres y padres, sabemos cómo lidiar con tu niño escapista que puede resultar difícil en el día a día.

El problema es cuando el sapequice se vuelve tan frecuente que su hijo no obedece las reglas de la casa, no acepta negativas a sus propios deseos ni respeta la autoridad de los padres. En este caso, es muy importante saber diferenciar el comportamiento inherente a la edad del que sobrepasa los límites.

¡Tómatelo con calma, mamá! En el post de hoy te daremos algunos consejos sobre cómo puedes afrontar este reto y mejorar tu convivencia en casa y en otros entornos. ¡Sígueme!

La importancia del diálogo entre padres e hijos

Los niños pequeños no saben esperar y parecen rechazar el “no” en absoluto, pero en realidad no nacen conociendo las reglas y necesitan que se les enseñe a desarrollar habilidades sociales.

Por lo tanto, antes de ser etiquetado como desobediente, el niño debe conocer las reglas, lo que solo ocurre alrededor de los dos o tres años. Sin embargo, el comportamiento agresivo (berrinche y desobediencia) comienza antes y puede prevenirse o mitigarse desde los primeros años de vida.

El vínculo es fundamental para la construcción de habilidades socioemocionales, porque ayuda a los más pequeños a interiorizar reglas y límites. Así, desde temprana edad se debe priorizar el afecto, el cariño y el cuidado en la relación entre padres e hijos.

Desde el momento en que comienzan a comprender los límites combinados y, sin embargo, eligen enfrentarse y desobedecer, el diálogo se convierte en la mejor herramienta. Párese a la misma altura que su hijo y háblele. Además de explicar claramente las reglas y las consecuencias de no seguirlas, esté dispuesto a escucharlas también.

A menudo, el comportamiento del niño secuestrado se asocia con otras causas, como la dificultad para afrontar alguna situación o sentimiento: miedo, inseguridad, tristeza, ira, celos. La llegada de un hermano, por ejemplo, puede ser motivo de tanta atención.

Consejos sobre cómo lidiar con el niño tomado

Cada etapa requiere un tratamiento diferente, especialmente en relación a las consecuencias de la desobediencia, pero la conducta es más o menos la misma, con reglas adecuadas a la edad.

Entonces su hijo puede tener 3 o 10 años, independientemente de cuáles sean las reglas, deben existir. Además, los padres deben educar con equilibrio, evitando la permisividad y la sobreprotección, así como el autoritarismo y la violencia.

Establecer límites

Todo niño necesita límites para estructurar la vida. Entre nosotros, la rutina familiar funciona mucho mejor con ellos, ¿no?

Una buena forma de hacer esto es crear combinaciones. Comience con algunas reglas simples. Un ejemplo: antes de recoger un juguete nuevo, es necesario conservar lo que ya está esparcido. Agregue otros estándares en la misma proporción en que los básicos se convirtieron en hábitos.

Con los menores, dé una orden a la vez, y recuerde explicarles también las consecuencias de desobedecerlos. La relación de causa y efecto debe verse más como una enseñanza que como un simple castigo.

Sea firme, pero sin autoritarismo

Me imagino que quiere el respeto de su hijo, pero no el miedo, ¿verdad? Pues el problema de ser demasiado autoritario es que, además de obedecer solo para tener miedo, el exceso de «bravuconería» desvía la atención del niño y lo deja sin entender lo que importa, es decir, el comportamiento que esperas de él. .

Por supuesto, esto no significa que deba ser demasiado blando o negligente, ignorando el mal comportamiento. El camino del medio es la mejor alternativa: firmeza, calma y claridad, siendo respetuoso para que tu hijo comprenda lo que hizo mal sin sentirse acorralado.

No cedas a las provocaciones

Sabemos lo desafiante que puede ser un niño. Sin embargo, no ser autoritario no significa ceder a sus llamamientos y provocaciones. Con los más antiguos, por ejemplo, advertir sobre la regla solo una vez; repetirlo les dará la oportunidad de seguir desobedeciendo hasta que te lleven al límite.

No entre en esta lucha de brazos, simplemente aplique lo acordado. Por ejemplo, «si no quieres comer, me quedo con tu plato, pero no tendrás derecho a postre»; “Hasta que no hagas tu tarea, no podrás ver el dibujo” y así sucesivamente.

Fortalecer la autoestima del niño

Una razón para que los niños adopten comportamientos opuestos es la baja autoestima. ¿Cuántas veces recibe la atención de su hijo al día? ¿Y cuántas veces lo elogias por algo que hizo bien?

Sí, tenemos la tendencia a centrarnos más en los errores y nos olvidamos de elogiar y fomentar las actitudes correctas. Y a menudo todo lo que quieren es nuestra atención. El refuerzo positivo es muy importante para desarrollar la autoestima de su hijo y para que se sienta amado y cuidado en todas las situaciones.

Fomentar la actividad física

Otro tema importante es la práctica de actividad física. Los niños tienen mucha energía y el mal comportamiento a menudo ocurre porque no saben cómo canalizarlo en algo positivo. Están agitados e irritados, sin saber qué hacer, especialmente en el interior.

Por ello, el deporte es un excelente aliado en la educación de los niños pequeños. Además de permitirles gastar energía, les enseña nociones de respeto, disciplina, trabajo en equipo, jerarquía e incluso fortalece la autoestima.

La rebelión puede ser una característica del niño o una reacción a una fase por la que atraviesa. Por supuesto, algunas actitudes son naturales para el desarrollo infantil. Sin embargo, con un diálogo abierto y el vínculo afectivo entre padres e hijos, se vuelve mucho más fácil sortear los excesos.

Cómo lidiar con el niño escapista es una pregunta que muchas madres y padres se hacen en algún momento. Por eso es tan importante adoptar estas medidas en la educación de los más pequeños, no solo para eludir este tipo de comportamiento, sino también para prevenirlo.

Y usted, ¿se ha llevado un hijo a casa? ¿Qué te han parecido nuestros consejos? ¿Tienes más que añadir?