Tu angelito ya es lo suficientemente grande como para aceptar comida, pero tiene un problema, no le gusta comer mucho. ¿Te suena familiar? Hay hay niños que no comen nada: ¿qué hacer? Algunos días en los que la comida se ve perfecta, puedes limpiar tu plato y todos terminan contentos, pero hay momentos en que es una mezcla de rabietas y por mucho que hagas los famosos avioncitos, no hay forma de hacer comer a tu hijo.

No creas que este es tu propio problema, alrededor del 90% de los niños pasan por esto, es decir, la mayoría de los padres terminan necesitando aprender a hacer malabares en la mesa para llevar a sus hijos una comida que consta de variadas opciones. Después de todo, quedarse todos los días comiendo solo los platos favoritos puede no ser muy saludable, y aun así le dará al niño la impresión de que no necesita comer nada más que lo que más desea. Como resultado, tendremos adultos que no han creado los hábitos alimenticios correctos y usted sabe lo que puede hacer.

Conozca nuestros consejos para la hora de la comida

Empiece temprano y dé el ejemplo. Esto influye mucho en la aceptación de los alimentos. Cuanta más comida le ofrezca a su hijo, mayor será la posibilidad de que amplíe el sabor y comience a disfrutar con placer de una cantidad mucho mayor de verduras. Es poco probable que a un niño le gusten el brócoli y la remolacha si usted no tiene el hábito de comer esto también. Querer las patatas, el arroz y los frijoles es casi siempre fácil, precisamente porque son alimentos muy habituales y, por ser más sencillos de preparar, suelen encontrarse en todas las mesas.

  1. Presente las verduras en porciones pequeñas y explique de dónde vienen; puede comenzar con la feria, el mercado donde compra y hablar sobre huertos y plantaciones. Dígale de manera lúdica sobre los beneficios de ese alimento. ¿Recuerdas la espinaca que Popeye comió para mantenerse fuerte? Use ejemplos similares, como que las zanahorias son buenas para la vista, etc.
  2. Cuando sus hijos sean un poco mayores, puede ser una buena idea mostrarles cómo se están comportando, y esto se puede hacer con un tablero de incentivos en la cocina, donde ganan puntos por cada comida bien completada. ¿Conoces el método que utilizan los profesores para regalar estrellitas a quienes completan la lección? Es muy similar. La idea es hacer algo llamativo e interesante. Entonces, para cada comida que comen de todo (o lo suficiente) puedes poner una estrella o algo más que los represente.
  3. Lleve a sus hijos a la cocina. Ayudar a preparar la comida puede ser muy divertido. La mayoría de los niños pueden realizar tareas como romper huevos, pelar zanahorias y exprimir naranjas sin mucha dificultad. Vale la pena decir que lavar las verduras y ayudar a mirar las hojas de la ensalada, y elegir cuál será la ensalada, ayuda mucho a aumentar el interés del niño.
  4. Mantenga la calma. Este puede ser el consejo más difícil de seguir, especialmente si preparó todo con cuidado, dedicó tiempo y energía, y su hijo ni siquiera echó un segundo vistazo al plato. Mantenga la calma y trate de concentrarse en lo que logró comer. Es un hecho que celebrar pequeñas victorias ayuda mucho y también reduce el estrés. Entonces, incluso si hoy no es el mejor día de la semana, estará menos cansado cuando se levante de la mesa, con más energía para la próxima vez.
  5. Resiste un poco más. ¿Comenzó la rabieta porque no tiene puré de papas o papas fritas? Créame, la rabieta pasará si no cede. Utilice la tabla que mencionamos anteriormente o un sistema de recompensas. Si su hijo ve programas como Veggie Contos, aún puede usar el argumento de que: «esta verdura es la misma que ve en ese programa que le encanta».
  6. Para no caer en la trampa de ‘hacer un bocadillo rápido’ demasiado calórico por falta de tiempo, tenga siempre frutas picadas, fáciles de comer. Puedes preparar snacks saludables y dejarlos al alcance de la nevera. Para tener siempre jugos a mano y evitar los refrescos, haga pulpa de fruta congelada. Poner la fruta en el procesador y congelarla en bolsas ayuda mucho en el proceso.
  7. Haz tu propio jardín. Si tienes un patio trasero y puedes hacer un huerto con varios tipos diferentes de verduras, debes saber que esto puede ayudar y mucho, después de todo, jugar en la tierra con una buena excusa es todo lo que necesitan. Pero si vive en un apartamento, aún puede hacer un ‘jardín de especias’ e instruir a sus hijos para que lo ayuden a cuidarlo. El orégano y el tomillo, por ejemplo, funcionan muy bien en los apartamentos. Es una forma de mostrar de dónde provienen las verduras.
  8. En la línea de snacks saludables aún puede crear combinaciones que estimulen el apetito y el interés de los niños por nuevos tipos de alimentos. Bocadillo de tapioca con queso blanco, mermelada de frutas y almendras en copos, macedonia de frutas con yogur, bocadillo integral con crema de ricotta. Ensaladas con tomates cherry, por ejemplo. Puede jugar con los niños y hacer envases coloridos, y también jugar con las formas de los bocadillos: formas redondas, triangulares e incluso caras felices.
  9. Un consejo personal: hubo algo que le funcionó bien a mi hija cuando aún era pequeña, fue crear historias en las que la comida marcara la diferencia en la actuación del héroe, en este caso, la mejor historia fue sobre Rapunzel que cambió el color del cabello según las verduras que comía, la remolacha y la zanahoria se convirtieron en los alimentos favoritos. Después de todo, ella también quería tener el cabello morado y naranja. O incluso, como cuando les hablé de las comidas que comían los personajes, como la “comida de ogro” de Shrek, en verde, esta fue una sopa de crema de espinacas y tuvo mucho éxito.

Vale recordar que cada niño tiene su propio ritmo, que hay que respetar y mejorar. Te darás cuenta de que a tu angelito le gusta un tipo de comida más que otro, y es la combinación de lo que sabe y le gusta con lo que no sabe –o no le gusta mucho– lo que debe probarse, para que todos los alimentos necesarios se consumen. Cuidar los nutrientes de los más pequeños es todo un desafío y, en su mayor parte, es una verdadera cuestión de prueba y error. La paciencia, el cariño y el amor marcan la diferencia en cualquier mesa.

Trate de ofrecer comida de una manera diferente. Bolas de masa con verduras, verduras en palito (zanahoria, pepino, etc.), floretes de brocolis, etc. Déjela comer con la mano y comer sola. De repente le gusta el juego y termina comiendo más. ¡Buena suerte!