El mal aliento (o halitosis, como se le llama técnicamente) puede tener varias causas y varía según la hora del día y la edad de la persona. Suele ser más fácil de percibir por extraños que por la propia persona, lo que provoca mucha vergüenza en las relaciones sociales.

El mal aliento matutino es normal. Ocurre debido a una leve hipoglucemia, reducción del flujo salival durante el sueño. Esta halitosis desaparece con la higiene de los dientes y la lengua. Cuando el mal aliento persiste, puede ser una alerta de que el cuerpo está desequilibrado o de que la higiene no se realiza correctamente. De todos modos, todo el mundo ha pasado por algo de tensión debido al mal aliento en algún momento.

Causas del mal aliento

La halitosis puede ser fisiológica (solo requiere orientación) o patológica (requiere tratamiento). Las principales causas son:

  • Tártaro
  • Problemas estomacales
  • Falta de higiene bucal
  • Disminución de la cantidad de saliva.
  • Uso de algunos medicamentos
  • Estrés, ansiedad, estreñimiento, amigdalitis y trastornos hepáticos.
  • Irritación de las encías o caries
  • Comida inadecuada y especias fuertes.
  • Fumar y bebidas alcohólicas

Consejos para prevenir el mal aliento

La prevención es la medida más importante del mal aliento: suele acabar siendo la principal forma de tratamiento. Se debe tener cuidado con la comida y, especialmente, con la higiene bucal.

Cuida la higiene bucal: Cepillarte los dientes después de las comidas es un requisito básico para evitar el mal aliento. Paralelamente, una vez al día haz una limpieza a fondo, usa hilo dental y cepilla muy bien tu lengua.

Busque un buen dentista: realice una limpieza profesional cada 6 meses para eliminar la placa y la acumulación de sarro.

Evite pasar muchas horas sin comer: En ayunas, el cuerpo comienza a quemar la grasa almacenada para obtener energía. En esta reacción, se liberan compuestos a base de azufre, que se absorben en el torrente sanguíneo y se expulsan a través de los pulmones a través de la respiración. Esta es una halitosis sistémica, ya que no tiene relación con las condiciones bucales del paciente.

Chicle (preferiblemente sin azúcar): el chicle estimula la masticación y, en consecuencia, la producción de saliva. La canela también es un excelente aliado, ya que tiene propiedades antibacterianas.

Bebe mucha agua. La salivación es una de las principales armas contra el mal aliento y, como el 90% de la saliva es agua, la hidratación también ayuda a prevenir la halitosis. En el acto de la ingestión aún es posible enjuagar la boca, eliminando buena parte de las bacterias allí presentes.

Alimentos: Masticar estimula la salivación, lo que alivia el mal aliento, pero algunos alimentos promueven una limpieza bucal aún mayor. Entre ellos se encuentran los cítricos, como la naranja y el kiwi; opciones crudas y sin cáscara, como manzanas, zanahorias y pepinos; y astringentes, como el jengibre, y también fibras, ya que estas ayudan a favorecer una limpieza total de los dientes, en la línea de las encías.

Encontrar la causa del mal aliento es importante

Para mejorar el mal aliento, es muy importante descubrir su causa. No es solo el ayuno o la mala higiene bucal lo que puede provocar halitosis. Enfermedades como la diabetes también pueden estar detrás del problema y, en muchos casos, el paciente ni siquiera sabe que tiene el problema.

Otro ejemplo importante es la acumulación de sarro: muchas personas tienen una propensión genética a esta acumulación, por lo que es necesario limpiar al dentista cada seis meses. Para otros, con la misma dieta, el problema no existe. Es importante conocer su individualidad y actuar en consecuencia.

La mera presencia de mal aliento por sí sola, aunque muchas veces no tiene una gran repercusión clínica en la persona, puede, en la mayoría de los casos, provocar graves daños psicosociales. Los más comúnmente reportados son inseguridad al acercarse a las personas, depresión secundaria a esto, dificultad para establecer relaciones amorosas, enfriamiento de la relación entre la pareja, resistencia a la sonrisa, ansiedad y bajo desempeño profesional, cuando el contacto con otras personas es necesario.