Seamos honestos: ¡el boletín rojo es una pesadilla para los padres! Mantenemos los pelos de punta cuando nos damos cuenta de que a nuestros pequeños (¡y a los grandes también!) No les está yendo bien en lo que respecta a las calificaciones en la escuela. Muchas dudas comienzan a acechar nuestros pensamientos en este momento:

¿Mi hijo tiene dificultades para aprender?

¿Mi hijo tiene una necesidad que aún no he descubierto?

¿Es mi culpa?

¿No está estudiando lo suficiente?

¿No tendrá éxito en el futuro?

Y por ahí va.

También está esa situación muy complicada, que es cuando estás seguro de que tu hijo puede sacar mejores notas: le va bien en los exámenes y la recuperación, porque tiene «miedo» de repetir el año. Pero a lo largo de los meses, se «afloja» y se desmotiva, dejando a todos preocupados.

Cómo puedo motivar a mi hijo a estudiar más

Preocupados por el futuro en sus estudios, los padres se quejan, hablan de pereza, desmotivación, irresponsabilidad … También hay quienes prueban estrategias que involucran castigos y recompensas. Pero, en algunos casos, nada parece solucionarlo.

Simplemente no entiendes por qué permanece tan desinteresado y, por mucho que lo intente, la situación no mejora.

La mala noticia es que, lamentablemente, no existe una «fórmula mágica de estudio» que funcione al 100% y muy rápido. El tema del aprendizaje es muy subjetivo y difiere de una persona a otra. Implica habilidades, competencias, factores internos y externos.

La buena noticia es que puedes hacer algo. A continuación, enumeramos algunas formas de motivar a su hijo a estudiar más y mejor, de una manera que realmente lo ayude y reduzca su preocupación por la boleta de calificaciones y las calificaciones en la escuela. ¡Revisa!

Asume tu responsabilidad

Como persona responsable del niño, es importante que participe de manera crucial en la educación del niño. Lo que vemos hoy es una gran cantidad de niños malcriados y malcriados, desinteresados ​​por la escuela y completamente ilimitados.

El llamado “síndrome del emperador” otorga a los niños mucho poder y poca responsabilidad. Estudian menos y exigen cada vez más a sus padres, que siempre están demasiado ocupados o les prestan poca atención. El resultado son calificaciones muy bajas y mala conducta en el aula.

En primer lugar, analice su participación en la educación de su hijo. Optimice su tiempo con él, aunque sean unos minutos en el coche por la mañana o media hora durante la cena. Habla abiertamente sobre el día y pídele que te cuente lo que hizo en cada clase. Como fueron las actividades. Anímelo preguntándole qué le gustó más, qué aprendió, etc. Muestre su interés y, aunque no recuerde el 100% de la asignatura de cada clase, se sentirá impulsado a contar su rutina.

Y sobre todo: aprende a decir NO cuando sea necesario.

Juega en el mismo equipo

Aprenda a mantener una relación respetuosa con su hijo. Juega con él, no contra él. Los castigos severos y las manipulaciones apenas son efectivos. Sus sentimientos de ansiedad, frustración y miedo son normales y comprensibles. Pero reaccionar ante sus hijos con estas emociones será ineficaz. Pueden volverse resistentes y reaccionar contra usted, en lugar de colaborar.

Refuerzo positivo y recompensas

¿Conoces esa dulzura que nos permitimos comer el sábado porque se portaba muy bien durante la semana, haciendo ejercicio y manteniendo la dieta adecuada? Entonces. También trabajaremos en estas recompensas con nuestros hijos.

Así que empieza a decir cosas como: «Cuando termines de estudiar, puedes jugar con tu amigo Fulano de tal». O «cuando termine su tarea, podemos ver la película que quería ver en Netflix».

Lo ideal es permitir cosas sencillas y cotidianas. Muchos padres se pierden en estos premios y terminan prometiendo obsequios extremadamente costosos como teléfonos celulares, viajes y ropa de diseñador.

Este tipo de cosas deben evitarse tanto como sea posible a diario. Si el niño ya consigue cosas grandes y caras solo por cumplir con su obligación y estudiar, querrá cosas cada vez más grandes y caras. ¡Piense en eso!

La rutina es importante

Establezcan juntos una estructura de estudio en casa. Una mesa, una pizarra o un cartel en la habitación del niño o en un lugar común, a plena vista, incluidos los horarios de estudio programados.

El niño deberá seguir su rutina de estudio para luego jugar videojuegos, jugar al aire libre o usar el teléfono celular. Esto evita distracciones y hace que su hijo estudie durante el tiempo estipulado. El lugar debe ser tranquilo, alejado del hermano o hermana menor y con buena iluminación.

Comprenda que esto no significa castigo; en cambio, le ayuda a desarrollar una buena ética de trabajo y a concentrarse en sus asuntos escolares. Algunos niños estudian mejor si escuchan música; si este es el caso de su hijo, está bien. Pero no se recomienda ninguna otra interferencia electrónica.

Sea amable, pero firme

En ese momento siempre tenemos dudas, ¿no? Saber cómo dosificar es esencial para crear una asociación respetuosa con su hijo.

El consejo es ser amable, pero siempre firme. Trate de ser un padre servicial, una madre constante, una persona que esté presente y muestre atención a los deberes escolares y al desempeño en los estudios del niño.

Para reforzar siempre lo positivo, utilice la siguiente regla: por cada interacción negativa con su hijo (una intervención o regaño, por ejemplo), intente crear cinco positivos. Trate de concentrarse en apoyarlo y animarlo.

Pero es solo una falta de motivación

Es importante recordar que algunas dificultades con las calificaciones en la escuela pueden ser un signo de problemas que necesitan más atención.

Si cree que los malos resultados en la escuela pueden ser el resultado de dislexia, TDAH o ansiedad, vale la pena investigar.

Haga una alianza con los maestros y la escuela, haga una cita con la coordinación de la escuela y hable sobre el desempeño del niño. Pueden mostrarte la mejor manera de hacerlo o incluso recomendarte un profesional específico.

Finalmente, recuerde siempre el equilibrio. Su hijo necesita interactuar con amigos y familiares, realizar otras actividades, practicar deportes y descansar. Involúcrate en los asuntos escolares tanto como puedas, pero no renuncies a hacer ciertas cosas con él. Créeme, también te motiva y te ayuda a darte cuenta de cuánto te aman y cuánto te preocupas.