Hoy vamos a hablar sobre el comportamiento agresivo de los niños. Imagina esto: un día, tu cachorro se enoja porque no le permitiste acercarse a algo peligroso y decide morderte el brazo. O bien, recibes una llamada del director de la escuela donde estudia tu pequeño y descubres que se metió en problemas relacionados con peleas con compañeros.

Créame: esta situación es muy común. En este post, descubriremos cómo identificar el comportamiento agresivo en los niños, sus causas y cómo afrontar este problema. ¡Mantente al día con nosotros!

Cómo se manifiesta el comportamiento agresivo de los niños

No es difícil identificar una actitud agresiva. El problema es que puede evolucionar a algo mucho más grave si no se controla a tiempo.

Un niño agresivo siempre quiere imponer su voluntad a los demás, ya sea físicamente (golpeando, por ejemplo) o verbalmente (maldiciendo y chantajeando emocionalmente).

Los actos físicos son más comunes en los niños pequeños, quienes recurren a patear, dar puñetazos, arrojar objetos, entre otros. Si los niños gritan, lloran por absolutamente cualquier cosa, maldicen y usan muchas malas palabras, este es también uno de los principales signos.

Cuando nuestro hijo es agresivo tendemos a ir a dos extremos: no admitir que nuestro pequeño tiene un problema (el clásico “mi hijo no es así, es un ángel”) o creer que el niño es malvado y cruel.

El primer ejemplo es problemático, porque huir de situaciones no nos obliga a resolverlas, ¿verdad? El segundo también es complejo, porque es muy malo clasificar a alguien de esa manera, sobre todo en la infancia. Después de todo, es posible que su hijo esté pasando por una fase, ya que este tipo de comportamiento es muy común hasta los cinco años.

Cómo identificar las causas de este comportamiento

No es posible atribuir una sola causa al comportamiento agresivo, ya que son varios los motivos que llevan a los pequeños a serlo. Es necesario analizar todos los ámbitos sociales en los que viven los niños y niñas y ver cómo actúan y reaccionan ante las situaciones.

¿Quieres un ejemplo, mamá? Imagine que su hijo solo es agresivo en la escuela. Ahora, pensemos en qué momentos actúa de esa manera. Supongamos que sólo ejerce su agresión cuando recibe una reprimenda del maestro, o cuando sufre con la burla de un compañero. Con esa información en la mano, ya tiene algo en lo que confiar para trabajar en este comportamiento, ¿está de acuerdo?

Bueno, hay muchas cosas que pueden influir en esta forma de actuar, como cuando un niño vive en un entorno violento, ya sea en el colegio (bullying) o en casa (peleas familiares).

Si el pequeño se encuentra en un entorno inestable e inseguro (especialmente el familiar), puede ver la agresividad como una forma de llamar la atención de todos los que le rodean o incluso de defenderse.

Los niños suelen imitar a los adultos que conocen. Mamás, tenemos que prestar atención a nuestra forma de actuar, ya que somos el principal ejemplo para los más pequeños. Nos ven como un modelo a seguir. Además, tenemos que ver cómo se comportan los otros adultos en el hogar, para entender si esto está influyendo en su hijo de alguna manera.

La frustración también causa muchas actitudes violentas en los niños pequeños. No saben cómo lidiar con ese sentimiento y actúan instintivamente cuando no pueden tener algo. Con el tiempo (y al crecer), pueden descubrir cómo manejarlo como lo hacen los adultos.

Hay esos niños que tienen la famosa “personalidad fuerte”, es decir, están enojados al nacer, sin una razón específica para ello. Las influencias externas, como la televisión, los juegos, las amistades, también afectan la forma en que se comporta el pequeño. Por lo tanto, debe prestar mucha atención a todo lo que rodea a su hijo.

Cómo lidiar con la agresividad de los niños

No responda a la agresión con más violencia

Si el pequeño se comportó agresivamente, nunca lo castigues violentamente. Esto solo lo enojará más y no resolverá la situación. Probablemente pensará que tiene razón al actuar violentamente, ya que su familia también actúa de esta manera.

Una buena alternativa es canalizar esa ira en otra parte. Anime a su hijo a realizar alguna actividad, como bailar, colorear, cuidar de una mascota, nadar, correr o practicar artes marciales. Después de todo, los deportes ayudan a la disciplina, el autocontrol y pueden reducir en gran medida la agresión en niños y adolescentes.

Imponer reglas y límites claros

La familia influye mucho en la forma en que se comporta el niño. Es fundamental mantener una disciplina firme, pero sin actitudes hostiles por parte de los padres. Lo contrario de esto suele ser la causa de los actos violentos en los niños.

Por ejemplo, supongamos que tiende a satisfacer todas las solicitudes de su hijo sin dudarlo. Pero cuando hace algo que no le gusta, tiene una actitud muy aterradora y desproporcionada. Esto puede confundir al niño.

Muéstrele al niño que no va a conseguir lo que quiere basándose en el grito, el rasguño o el mordisco. Di que es feo, que duele, que te enfada mucho. Explique por qué ese comportamiento es malo. Haga esto tantas veces como sea necesario hasta que estas acciones se detengan por completo.

Estar tranquilo y equilibrado

Mamá, da el ejemplo, ejercita la empatía y mantén tu temperamento bajo control. Recuerde lo que dijimos al principio: ¡somos modelos a seguir para nuestros hijos!

Tenemos que tener mucha paciencia a la hora de convivir con las actitudes violentas de los más pequeños. Después de todo, todavía están aprendiendo a controlar sus sentimientos y emociones. Todo se hace de forma muy intuitiva e impulsiva. Dependen de su madre y su familia para aprender a lidiar con todo este torrente de sensaciones.

Esté disponible para escuchar. Enséñele a su hijo a hablar sobre sus sentimientos. Darle unas golosinas (de forma equilibrada, claro) y mucho amor puede romper este “muro” de agresión y hacer que confíe en ti por completo, ya que se sentirá seguro a tu lado.

No le enseñe a su hijo a ser vengativo

Cuando el niño es víctima de un niño agresivo, no debemos simplemente enseñarle a defenderse. Esto da la impresión de que la violencia resuelve todo el problema, o que el niño solo será amado si sabe vengarse de los demás. No es así como funcionan las cosas, ¿verdad? Debes enseñarle a defenderse, pero no de esta forma. Fomente el diálogo y el autocontrol para que pueda lidiar con estos sentimientos.

Elogie el buen comportamiento

¿Has oído hablar del refuerzo positivo? Si es así, es el momento de ponerlo en práctica. ¿Actuó correctamente el pequeño ante una situación en la que probablemente estaría enojado? ¡Alabanza!

El niño debe aprender a esa edad qué es bueno y qué es malo, y esto solo sucederá cuando le hables y le muestres ejemplos prácticos.

Consultar a un profesional especializado

Es fundamental consultar a un especialista que le ayude a afrontar este tipo de problemas. En esos momentos, un psicólogo infantil puede proponer buenas ideas que le harán ver la situación desde varias perspectivas. Si esta agresión ocurre mucho en la escuela, cuente con el apoyo del equipo escolar para saber cómo actuar.

Mamá, educar es realmente una tarea difícil, arduo y desafiante. Pero créeme: lo harás y te irá muy bien. ¡Con paciencia y amor, todo es posible!