La ansiedad es un estado caracterizado por el miedo, la aprensión, el malestar, la inseguridad, la extrañeza del entorno o de sí mismo y, muy a menudo, por la sensación de que algo desagradable está por suceder. Es un estado de nerviosismo que, si no se controla, puede afectar mucho la calidad de vida, con un impacto negativo tanto en los aspectos físicos, sociales y psicológicos.

Qué es la ansiedad

La ansiedad es un trastorno psicológico que afecta cada vez a más personas, especialmente a aquellas que viven en países desarrollados donde el estilo de vida suele ser más agitado.

Hay diferentes niveles de ansiedad. El término «ansiedad» se puede utilizar para todo, desde una simple incomodidad diaria hasta una afección médica muy grave. Por eso es importante comprender mejor este problema. Dependiendo de la intensidad de la ansiedad, además de los medicamentos convencionales, existen algunas alternativas naturales que pueden ayudarnos, además de una serie de comportamientos y consejos que podemos utilizar.

Cómo tratar la ansiedad

Practicar ejercicios físicos: La práctica de ejercicios físicos ayuda a lidiar con los estados de ansiedad porque aumenta la producción de serotonina, sustancia que aumenta la sensación de placer. La caminata, además de ser un ejercicio para el cuerpo, también se puede utilizar para trabajar la mente, en forma de meditación activa. Cuando camines, piensa con más claridad.

Tómate un tiempo para ti: reserva espacio en las prisas diarias para hacer lo que realmente te gusta y dedícate más a estas actividades. Piense en sus proyectos personales y planee realizarlos. No importa qué tan ocupada sea su rutina, siempre habrá al menos unos minutos para usted.

Reducir el estrés: las personas con tendencia a la ansiedad necesitan reducir su estrés diario. Para las personas estresadas, se recomiendan sesiones regulares de masaje y acupuntura, así como yoga y meditación. El yoga ofrece al practicante la posibilidad de aprender a controlar su mente y su cuerpo. Este control, que se logra mediante una combinación de técnicas de respiración, cuerpo y meditación. Da como resultado una mayor flexibilidad, músculos fortalecidos, mayor vitalidad y un mayor control sobre el estrés.

Organícese: organícese haciendo un cronograma semanal de tareas, anotando el tiempo necesario para completar cada elemento y manteniendo el tiempo para resolver eventos imprevistos, esto evita que la rutina se vuelva demasiado complicada y demasiadas cosas al mismo tiempo en su cabeza.

Controla tu respiración: Para reducir las reacciones del sistema nervioso autónomo, debemos controlar la respiración. Esto se puede hacer estimulando la respiración e inhalando lentamente por la nariz, con la boca cerrada. Al inhalar deje que el abdomen se expanda, es decir, que abulte el vientre y no el pecho. Luego exhale lentamente, expulsando aire por la boca. Esto se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento. La relajación combinada con la respiración diafragmática ciertamente reducirá las sibilancias, la taquicardia y el temblor. Parece muy simple, ¡pero realmente funciona!

Tener buenos pensamientos: En situaciones de ansiedad que se prolongan por largos períodos, se recomienda que la persona evite pensamientos negativos o catastróficos. Siempre que note un pensamiento negativo, intente reemplazarlo por otro, preferiblemente agradable. Ciertamente, esto no es fácil de hacer, pero es posible y es un aspecto importante, ya que los pensamientos y declaraciones negativas agravan la situación, intensificando las respuestas autonómicas, como malestar y dificultad respiratoria.

Alimentos: para controlar la ansiedad, podemos ingerir alimentos que sean fuente de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, como el plátano y el cacao. Otra posibilidad es ingerir triptófano en cápsulas, junto con vitamina B6 y magnesio. Otros aminoácidos que pueden ayudar son la taurina y la glutamina. Aumentan la disponibilidad de un neurotransmisor llamado GABA, que el cuerpo usa para controlar fisiológicamente la ansiedad. También se pueden tomar en cápsulas.

Alíese con los tés: la mayoría tiene sustancias que funcionan como sedantes suaves y pueden ayudar a controlar la ansiedad diaria. Las plantas más conocidas y estudiadas con esta acción son la pasiflora, la melisa, la manzanilla, el hibisco, la hierba de San Juan y la valeriana.

Chatear con amigos: programe un almuerzo para ponerse al día con los amigos. Las personas solitarias son más propensas a la hipertensión que las que viven con sus seres queridos. Incluso si no estás de humor, obligarte a conocer gente puede ser útil, sí.

Relaje sus músculos: relaje sus músculos. Cuando estamos tensos, contraemos todo y luego tenemos dolor en el cuerpo. En particular, afloje los músculos de los hombros y el cuello con movimientos giratorios muy lentos. Además de relajarte, haz media hora de actividad física tres veces por semana. Esta cantidad de ejercicio aumenta la oxigenación en el cerebro y protege el sistema nervioso.

Sonríe más: El hábito de sonreír reduce el estrés y la ansiedad e infecta a quienes viven con usted. La investigación muestra que incluso las «sonrisas forzadas» funcionan!

Use aceites relajantes: deje caer cinco gotas de aceite esencial de lavanda en un recipiente con agua tibia y cierre la cabeza cubierta con una toalla durante cinco minutos. ¡El aroma es mágico! Los aceites esenciales de mandarina y manzanilla también relajan.

No compre con ansiedad: casi la mitad de los consumidores van de compras porque están tristes o ansiosos. No vas a caer en eso, ¿verdad? Piense que las compras sólo alivian momentáneamente la tensión. Luego vuelve y todavía te sientes culpable por gastarlo. ¡Así que haga una buena planificación financiera y deje de pasar noches sin dormir!

Haga una hoja de cálculo de gastos: Para comenzar, escriba sus gastos fijos, reserve el 10% de sus ganancias para emergencias y averigüe cuánto queda para compras. Evite entrar en el plan de cuotas porque las cuotas bajas acaban siendo una trampa. Si es difícil resistirse frente a un escaparate, deje la tarjeta y la chequera en casa y lleve una pequeña cantidad en su billetera.

Y tú, ¿qué haces para controlar la ansiedad?