La soja ha sido considerada durante mucho tiempo como un alimento saludable (noción perpetuada principalmente por los anuncios en la televisión). Sin embargo, si escuchamos más opiniones, veremos que es un alimento muy controvertido. Hay varios estudiosos y expertos que crucifican la soja como un alimento que, además de no aportar ningún beneficio, sigue siendo perjudicial para la salud.

Hoy quiero mostraros un poco sobre este “lado oscuro” de la soja, ya que hay mucha gente que cree que la soja es un alimento extraordinario, y que en un intento por comer más sano, terminan consumiéndola en exageración.

Qué tiene la soja

La soja contiene muchos antinutrientes y, por lo tanto, se considera un alimento inflamatorio. Los antinutrientes son sustancias que interfieren en la absorción de nutrientes y su consumo frecuente conduce a deficiencias minerales crónicas. La soja contiene sustancias como el ácido fítico y algunos inhibidores de enzimas que bloquean la acción de la tripsina (una enzima vital importante), entre otras enzimas esenciales. Estos inhibidores son proteínas resistentes que conservan su configuración incluso cuando se cocinan durante períodos prolongados. Cuando se ingieren, estas sustancias producen degradación gástrica, reducción de la capacidad de digestión de proteínas y deficiencias crónicas de aminoácidos.

La soja contiene fitoestrógenos naturales, sustancias que imitan la acción de la hormona femenina estrógeno dentro del cuerpo humano. Cuando se ingiere una pequeña cantidad de estas sustancias el organismo se adapta sin cambios pero, en exceso, estos fitoestrógenos provocan un desequilibrio hormonal. Los niños que consumen muchos productos a base de soja experimentarán dificultades en la pubertad y durante el desarrollo de los órganos sexuales, debido a la feminización provocada por el exceso de estos fitoestrógenos.

Soja transgénica

Prácticamente toda la soja que se consume aquí en Occidente está modificada genéticamente. La soja transgénica contiene muchos más fitoestrógenos que la soja natural. Un consumo excesivo daña el equilibrio hormonal y puede provocar una pubertad prematura y una serie de enfermedades relacionadas con el exceso de estrógenos a lo largo de la vida.

El uso de soya en fórmulas nutricionales para bebés puede causar daños irreversibles a su sistema nervioso. Para quienes buscan una dieta más natural, la sugerencia es evitar los productos modificados genéticamente de cualquier tipo. En el caso de la soja, esto es particularmente difícil.

Proteína vegetal texturizada

Es posible que ya haya visto envases de alimentos con las palabras «contiene proteína vegetal texturizada», como si eso fuera una gran ventaja. Lo cierto es que esta «proteína» es un residuo puramente industrial.

Lo que hace que estas proteínas texturadas sean dañinas es el proceso para su fabricación: para producir la proteína de soja aislada, los granos de la leguminosa primero se muelen y luego se sumergen en un solvente químico de petróleo, con el objetivo de extraer los aceites naturales del grano. El residuo de esta mezcla (que en realidad es el remanente del proceso de extracción de aceite industrial) luego se mezcla con azúcares y una solución alcalina (también artificial) para eliminar cualquier fibra.

Luego, la masa resultante se precipita y se separa mediante un lavado ácido, generalmente realizado en enormes tanques de aluminio. El ácido hace que el aluminio se disuelva de las paredes de los tanques y se concentre en la soja. De hecho, la proteína de soja aislada puede tener hasta 100 veces el contenido de aluminio que se encontraría en los granos frescos. Finalmente, lo que sobra se neutraliza en una solución alcalina y luego se deshidrata a altas temperaturas para producir una proteína en polvo.

El resultado es un subproducto altamente manipulado industrialmente y que tiene un valor nutricional 50% menor que otros productos a base de soja. Durante su proceso de fabricación, las vitaminas se pierden y los inhibidores de enzimas permanecen intactos, interrumpiendo la digestión y provocando deficiencias nutricionales.

Carne de soja

La famosa “carne de soja” es la proteína de soja aislada que ha sido compactada mediante un proceso industrial de alta presión y temperatura.

Es incluso peor que el aislado de proteína de soja, porque la carne de soya a menudo se agrega con colorante de caramelo, una sustancia ahora conocida como cancerígena, además del potenciador del sabor de glutamato monosódico, otra bomba real para nuestro cuerpo, muy presente en los alimentos industrializados.

Qué pasa con la soja fermentada

La fermentación, realizada por microorganismos beneficiosos (probióticos), predigesta las proteínas en aminoácidos e inactiva tanto los inhibidores enzimáticos como los antinutrientes. De esta forma, la soja se transforma en un alimento altamente biodisponible, apto para el consumo humano. Si la soja no se prepara de esta forma tan específica, es decir, mediante fermentación lenta, lo mejor es evitarla.

Sin embargo, tenga en cuenta: no todas las semillas de soja fermentadas son iguales. El tofu, por ejemplo, tiene algunos inconvenientes, ya que hereda antinutrientes e inhibidores de enzimas, que en su mayoría todavía están intactos. El proceso de elaboración del tofu reduce parte del contenido de antinutrientes, pero gran parte permanece. El ácido fítico permanece intacto. El tofu no debe utilizarse como sustituto de la carne, sino como máximo, consumirse en pequeñas cantidades, como condimento, tal como lo hacen las culturas asiáticas que lo originaron.

Los únicos productos de soja indudablemente recomendables son los fermentados como el miso, el tamari, el tempê y el natto, que deben ser originarios de granos orgánicos y no estar modificados genéticamente. Estos son los tipos de soja más consumidos en los países asiáticos.

Otros problemas de la soja

Solo 30 gramos (4 cucharadas) de soja al día pueden resultar en una deficiencia de importantes hormonas (T3 y T4) producidas por la glándula tiroides, lo que favorece el desarrollo del hipotiroidismo. Otros síntomas son: letargo, estreñimiento, aumento de peso y fatiga.

Además de los antinutrientes, la soja contiene altos niveles de aluminio y manganeso, que son elementos indeseables en el cuerpo.

A pesar de tener proteína, esta proteína no tiene un alto valor biológico. Por tanto, no cubre las necesidades de aminoácidos que necesita nuestro organismo. Las proteínas animales son muy superiores en términos de aminoácidos suministrados.

Qué hacer con la soja en tu comida

Dado todo esto, ¿debo cortar la soja por completo entonces? Bueno, esa es una decisión personal. Cuando se trata de comida, mi consejo es simple: no tienes que dejar de comer soja; lo malo es siempre exceso. Ahora bien, para quienes sustituyen gran parte de su dieta por derivados de la soja (carne de soja, leche de soja, proteína de soja, etc.), aquí está la alerta: en este caso, es bueno intentar diversificar más su dieta.

Y tú, ¿qué opinas de la soja? ¿Lo consideras un alimento beneficioso o no? ¡Me gustaria saber tu opinion!