Aunque es convencional que el cuidado principal de los niños se atribuya normalmente a la madre, es de suma importancia para el desarrollo del niño, tanto emocional como conductual e intelectualmente, que el padre también participe activamente en la vida del niño, desde el principio. Para crear y fortalecer un vínculo emocional entre el padre y el niño, es necesario que él esté presente y le enseñe al hijo que el padre también estará disponible cuando sea necesario. ¡Lo mejor es que la madre también puede ayudar en este esfuerzo! Para comprender mejor cómo poner esto en práctica, ahora consulte 5 consejos para crear una buena relación entre padres e hijos:

Establezca una comunicación temprana

Idealmente, el padre debería empezar a tener el hábito de hablar con el niño cuando todavía está en el útero de la madre. Esto lleva al hombre a seguir más de cerca el desarrollo del bebé y a construir lazos emocionales, incluso antes de verlo.

Si el futuro papá no suele moverse, hablar o jugar con su barriga, ¡la madre debe invitarlo a comenzar lo antes posible! Recuerde: el niño escucha todo lo que sucede fuera del vientre, ¡y estar familiarizado con la voz del padre es una excelente manera de comenzar a crear esa relación!

Tener más contacto con el bebé

El contacto piel con piel ayuda al bebé y al papá a fortalecer sus vínculos emocionales. Pídale al padre que sostenga al bebé en sus brazos siempre que sea posible, esto ayuda a aumentar la confianza y seguridad del niño con el padre.

Un buen consejo es que el padre lleve al niño a tomar el sol los primeros días, porque además de tener este tiempo a solas, le da tiempo a la madre para darse un baño más largo o descansar un poco.

Túrnense con mamá

¿Quién dijo que cambiar el pañal, alimentar al bebé, bañarlo y dormirlo es solo trabajo de la madre? Idealmente, el padre se turna con la madre para cuidar al bebé.

Dejar que el padre se levante por la noche para ver por qué llora el bebé, dejarlo a cargo de los primeros baños y dejar que el padre acueste a su hijo a dormir son prácticas en ocasiones que no solo ayudan al padre a fortalecer su relación con el bebé. hijo, pero también ayuda mucho a la madre, lo que también fortalece la relación de pareja.

Jugando con el niño

Sugiera que el padre juegue mucho con el niño. Cuando son bebés, los juguetes para anidar ayudan a desarrollar la coordinación motora. Cuando sean mayores, ir a los parques o incluso al patio del edificio para jugar con el niño al aire libre son alternativas divertidas y muy saludables para los más pequeños.

Los videojuegos, la pelota y otro tipo de juegos también son interesantes para que el niño descubra lo que le gusta y, quién sabe, ¡encuentre un pasatiempo común que pueda hacer junto a su padre!

Ayuda con las tareas escolares

Si hay un momento en el que el niño pedirá, necesitará y estará muy contento de contar con la ayuda de los padres, es en las tareas escolares. Ayudar con las tareas escolares también es función tanto de la madre como del padre. Además de esta pequeña ayuda para mejorar la relación entre padres e hijos, también beneficia enormemente el aprendizaje y el desarrollo del niño en la escuela, aumentando las posibilidades del niño de crecer y ser un adulto exitoso.

Por ello, es fundamental ser un padre presente en la vida escolar del niño, no solo ayudando con los deberes, sino también asistiendo a representaciones teatrales, en reuniones familiares y fiestas, dedicado a mejorar la relación entre padre e hijos.

Y luego: ¿tú, mamá, ya has comenzado a alentar a papá para que esté más cerca del bebé? Y tú, padre, ¿cómo es tu relación con el niño? ¿Tiene algún otro consejo? ¡Deje su comentario!