Todo el mundo sabe que las frutas son buenas para la salud. Pero no se deje engañar pensando que las frutas, por ser naturales, se pueden consumir sin restricciones. Cuidado con el exceso de frutas, es un peligro.

Las frutas, en general, son alimentos saludables ricos en fibra, vitaminas y minerales; encargados de darnos energía y regularizar nuestro organismo, que puede ser ingerido en forma de jugos, vitaminas, ensaladas o fresco.

Asimismo, los frutos secos también son buenos para el cuerpo (ciruelas, albaricoques, pasas y dátiles, por ejemplo), pero también deben consumirse de forma controlada.

Por qué el exceso de frutas puede ser peligroso

Las frutas, cuando se consumen en una cantidad adecuada, solo aportan beneficios para la salud. El problema está en la cantidad: al ingerir muchas frutas a lo largo del día, el nivel de glucosa, además de subir rápidamente con cada ingesta, siempre permanece alto en sangre. Esto hace que el cuerpo tenga una sobrecarga de trabajo, produciendo cada vez más insulina (para «limpiar» la sangre) y provocando una serie de problemas de metabolismo (incluida la diabetes tipo II).

Se debe tener cuidado con el azúcar que contienen naturalmente las frutas, la fructosa. La fructosa se metaboliza rápidamente como grasa, mucho más rápido y más directamente que la glucosa, lo que a menudo promueve el almacenamiento de grasa, particularmente en la región abdominal.

En exceso, la fructosa puede alterar el equilibrio de electrolitos en su cuerpo, sobrecargando los riñones, un problema importante para quienes ya tienen un problema renal.

Aquellos que tienen problemas intestinales y estomacales también deben prestar atención a la cantidad de fruta que comen. El hígado convierte el exceso de fructosa en grasa. En exceso, esta grasa no se elimina del cuerpo de forma adecuada, y puede acabar obstruyendo las arterias y provocando problemas cardíacos. Debido a esta misma causa, puede ver una mayor presión y un aumento de peso.

El mayor villano del exceso: jugos de frutas

El consumo mundial de refrescos ha ido disminuyendo en los últimos años. Esto es una excelente noticia para la salud mundial: es muy bueno que todo el mundo se esté dando cuenta de que el refrigerante es una bomba (principalmente la llamada «luz»).

El problema es que muchas personas que dejaron los refrescos y querían opciones más saludables, terminaron migrando a los jugos de frutas como una opción de bebida principal.

No se equivoque: el jugo de frutas en general es saludable, sí. El problema es que el jugo normalmente contiene muchas más frutas que si consumiéramos estas frutas en estado crudo (es muy fácil, por ejemplo, que un jugo contenga 6 naranjas; es muy difícil comer estas mismas 6 naranjas en estado natural). Por lo tanto, la posibilidad de consumir fruta en exceso es muy alta.

Además, al hacer un jugo, separamos la fruta (fibras) de sus fluidos. Esto hace que este azúcar se absorba mucho más rápidamente, aumentando los niveles de azúcar en sangre e insulina, por lo que los jugos, a pesar de ser una opción a menudo saludable, deben considerarse con mucho cuidado, especialmente para aquellos que quieren quemar grasas o diabéticos.

Agroquímicos y pesticidas

Otro punto que tenemos que considerar es el uso de pesticidas en frutas. Desafortunadamente, Brasil ha sido el mayor usuario de pesticidas en el mundo desde 2008. Es decir, a menos que tenga acceso a frutas orgánicas, el consumo excesivo de frutas, especialmente en jugos, significará un consumo razonable de pesticidas y pesticidas.

Además de la alta carga de plaguicidas, Brasil libera el uso de varios tipos de plaguicidas que llevan años prohibidos en un lugar como la Unión Europea. Esto levanta aún más sospechas sobre el consumo seguro de estas frutas y verduras. Por eso es tan importante, dentro de la posibilidad de cada uno, buscar soluciones orgánicas.

Cuál es la cantidad ideal de fruta para comer

Debemos comer una media de 2 a 4 porciones de fruta al día. Cada porción equivale aproximadamente a una fruta promedio (1 manzana, 1 plátano, 1 naranja, etc.) o una pequeña taza de fruta picada. Eso sí: si comes más fruta en un día, no pasará nada: el problema es el exceso cuando ocurre día tras día.

Una forma interesante de consumir las frutas para que no haya un aumento muy rápido de insulina en la sangre, es consumirlas junto con fibras, o con castañas, frutos secos, almendras y avellanas que tengan grasas. Las fibras y grasas ayudan al cuerpo a absorber el azúcar de las frutas de manera más lenta y gradual.

Cuáles son las mejores frutas para el consumo

Si te gustan las frutas y no renuncias a una buena cantidad diaria, prefiere las frutas más cítricas, aquellas que tienen menos azúcar y menos carbohidratos. Algunos ejemplos son: fresa, piña, acerola, ciruela, mora, anacardo, naranja lima, limón, frambuesa, grosella, jaboticaba, arándano, manzana verde y maracuyá. Siempre que sea posible, opte por los orgánicos, especialmente para la “lista negra” de las frutas más contaminadas.

Las frutas con más azúcar son: plátano, higo, manzana roja, papaya, mango y dátil.

Así que esto es todo: no dejemos de consumir frutas, pero, como todo en la vida, ¡cuidado con las exageraciones!