Mamá, ¿te sientes muy severa por querer dar lecciones, hacer que tu hijo aprenda de los errores naturales y los dilemas de la infancia? Haré una confesión: mi corazón estaba demasiado blando para esto después de la maternidad, pero sé que es lo mejor para él y puedo enseñar a tu hijo aprender de los errores.

Si te sirve de consuelo, aquí tienes una sesión de nostalgia para hacernos pensar lo contrario: ¿recuerdas la hora de descongelar y todas las veces que te molestaba tener la ropa mojada después de que se escapara un pipí? ¿O cuando le dijiste que cuidara el juguete en la escuela y lo perdió?

Ha habido tantos aprendizajes en modo automático que ni siquiera nos hemos dado cuenta, ¿verdad? Pero a medida que crecen, las experiencias y dilemas se vuelven más dolorosos y, adivinen qué, insistimos en interferir para que sufran menos. Sí, mamá, aunque la protección es una de nuestras funciones más queridas, también debemos dejarlos volar solos y tener experiencias que moldeen su carácter, moral y ética.

El asunto se puso serio, ¿verdad? Relájate, no tanto. En este post, hemos separado algunos consejos y reflexiones que te prepararán más para dar el apoyo que tu pequeño necesita.

Por qué dejar que su hijo aprenda de los errores

A través de la sesión de nostalgia, pude ver que ellos experimentarán esos aprendizajes de todos modos. La gran diferencia es que, siendo consciente de que son necesarios y ricos para el desarrollo de tus hijos, estarás mejor preparado para ayudarlos.

Entre los beneficios que ambos obtendrán, se encuentran algunos de los que se enumeran a continuación. ¡Revisa!

Desarrollando la autonomía

El desarrollo de la autonomía es gradual. Si antes no sabía comer solo, con el tiempo aprendió a usar los cubiertos, a servir solo y ahora hasta puede lavar su plato.

Lo mismo ocurre con cuestiones y dilemas más conceptuales, como no hacer algo mal, incluso si los colegas lo están haciendo.

Si estuvieras con él, dirías que la actitud de los compañeros está mal y que incluso podría sugerir a los amigos la acción más adecuada. Pero, al estar lejos, es necesario confiar en que él toma este cargo solo.

Esta autonomía, es decir, la capacidad de tomar una decisión o acción sin la intervención de los responsables, debe aprenderse de forma paulatina, con errores y correcciones de los padres. Y eso es correcto, en plural. A menudo, tendrá que cometer los mismos errores y ser advertido varias veces para que la lección se internalice.

Aprendiendo de la superación de desafíos

Prepara tu corazón, mamá, porque superar algunos desafíos implicará el dolor que pueden ocasionar, físico o emocional.

La decepción con los amigos, el enfrentamiento con otras personalidades en la escuela, las decisiones equivocadas y muchas otras situaciones causarán dolor que te servirá como lecciones importantes para la vida.

Un niño del vecindario puede estropear deliberadamente el juguete de su hijo, y aprenderá del dolor de la pérdida que usted necesita saber cómo cuidar sus pertenencias. Es posible que desee tomar prestado el artículo de un colega y experimentar la frustración de saber que compartir es una forma de amor.

Los desafíos también pueden ser físicos, como la capacidad de nadar a través de la piscina o saltar sobre una cuadrícula escolar prohibida. Los dolores serán importantes para poner límites y provocar reflexiones sobre la obediencia a las reglas.

Gana más confianza

Estas experiencias también le permitirán a su pequeño conocer sus fortalezas y debilidades y confiar más en ellos. La confianza en uno mismo debe desarrollarse en la infancia para que no obstaculice sus nuevos intentos de conocer el mundo y las posibilidades.

Este también será un aprendizaje para los padres: el chico bueno y la chica están creciendo y deberían ganar más autonomía, como tener su primer mesada o ir a una fiesta solo para niños en esos buffets para niños.

Créeme, las invitaciones a las fiestas empezarán a llegar con comentarios exclusivos de los peques y tu corazón casi se te saldrá de la boca con preocupación por la duda de si es el momento.

¡Ya lo es! Se están desarrollando de forma saludable, por lo que es necesario confiar y dejarles vivir nuevas experiencias de autonomía.

Cómo dar el apoyo adecuado para el aprendizaje

Se ve hermoso, ¿no? Sin embargo, cuando su hijo llega a casa de la escuela llorando porque el juguete se ha roto, la necesidad de apresurarse a comprar otro es grande. Pese a ello, es necesario dar el soporte adecuado para cada ocasión.

Reflexionar sobre qué actitud tomar y no actuar por impulso materno es un gran paso, pero, además, también merece la pena probar otras alternativas.

Enseñe y practique la perseverancia

Perseverar en la función materna y hacerles aprender esta posición es fundamental. A nadie le gusta cometer errores y a ninguna madre le gusta ver a sus hijos sufrir errores.

Sin embargo, debe concentrarse en el objetivo de enseñar. Si el aprendizaje está acorde con sus habilidades, es necesario votar que podrán comprender la lección por sí mismos.

Por lo tanto, retenga los impulsos que le dan ganas de intervenir, ayudar o incluso poner en su regazo. El sentimiento es genuino, pero puede dificultar el desarrollo de tu pequeño si está en exceso o fuera de tiempo.

Tener paciencia

La pureza del niño también hace que sus reflejos sean muy básicos. No tiene sentido esperar a que saquen conclusiones complejas como la suya.

Tener paciencia es fundamental, tanto para explicar como para no generar expectativas. Aunque sea necesario repetir varias veces y ver que están cometiendo el mismo error, es necesario mantener la calma y cambiar de enfoque hasta que asimilen el aprendizaje.

Establecer límites compatibles con la madurez del niño

No tiene sentido emocionarse con las enseñanzas y dar lecciones que son más pesadas de lo que pueden procesar. Es necesario tener en cuenta la edad y madurez del niño para saber con qué está preparado para afrontar.

La muerte de una mascota querida, por ejemplo, puede ser dura para un niño de la primera infancia, pero quizás pueda ser tratada a la ligera por otro que sea más adulto y esté en sintonía con lo que sucede a su alrededor.

Lo cierto es que aprender de los errores en la infancia es mucho menos traumático que en la adolescencia o la edad adulta, cuando, además de una ráfaga de hormonas, otros dilemas de la vida son mucho más complejos, ¿no?

Como hemos visto, aunque queremos proteger y evitar que los niños tengan algún disgusto, también sabemos que es necesario aprender de los errores para que nuestros pequeños se conviertan en adultos sanos y preparados para una vida de retos.

¿Necesita sugerir estos consejos a otras mamás y papás que están experimentando este conflicto interno?