En el post de hoy trataremos un tema muy delicado, pero que acaba formando parte de la vida de algunas mujeres: la depresión posparto. Esta es una afección más común de lo que se imagina, que puede generar complicaciones si no se identifica y trata lo antes posible. Hablemos un poco sobre las causas de que una mujer tenga este problema y algunas de las precauciones que se deben tomar durante esta fase. ¡Míralo a continuación!

Identificando el problema

En las primeras semanas después del parto es común cierta tristeza provocada por la alteración hormonal, el cambio de rutina y la gran carga emocional.

Sin embargo, si esta tristeza continúa a lo largo de las semanas, llegando al punto en que ni siquiera tiene ganas de amamantar a su bebé o tiene miedo de estar a solas con él, puede que no sea solo una simple tristeza.

Los motivos que llevan a una madre a tener depresión posparto son variados: un embarazo no deseado, problemas conyugales o económicos, baja autoestima y problemas personales son algunos de ellos. Sus principales síntomas son tristeza, culpa, desinterés y placer por realizar las actividades diarias, pérdida de peso, falta de energía, disminución de la libido y del apetito, cambios en el sueño y pensamientos de muerte.

Como ves, la depresión posparto no es muy difícil de identificar, ya que sus síntomas son muy similares a los de la depresión no relacionada con el parto. Por lo tanto, al darse cuenta de que algo no va bien, busque ayuda médica.

Cuidando de ti

El tratamiento de la depresión posparto es muy similar al de la depresión, consistente en un seguimiento psicológico y, en los casos más graves, medicamentos para ayudar a regular las hormonas y frenar posibles crisis.

El apoyo familiar también es muy importante en esta etapa. Muchas mujeres terminan sin buscar ayuda profesional porque se sienten culpables o sienten que les pasa algo y que no aman a sus bebés. Por eso es fundamental que las personas cercanas a ti no refuercen esta idea y comprendan que no eres una mala madre, solo estás atravesando una dificultad.

Otras medidas que se pueden tomar para ayudar en esta fase son la práctica de ejercicios físicos, tratando de reunirse con otras madres para compartir experiencias, mantener una dieta saludable y tomar momentos para relajarse.

Deshacerse de la culpa

La mayoría de las mamás, especialmente las mamás primerizas, experimentan una gran ansiedad generada por los cambios que traerá el bebé. A esto se suma toda la presión social de que una madre siempre debe estar feliz, fuerte y satisfecha con la maternidad, lo que acaba por traerle un conflicto que la hace pensar que no es normal.

Muchas veces las altas expectativas puestas a la llegada de un bebé también terminan siendo perjudiciales, porque empiezas a tener miedo de no poder cumplirlas todas. Así que tómatelo con calma y trata de que las cosas sucedan de forma natural.

Recuerde que la depresión posparto no es un rechazo al bebé o la maternidad, sino un problema emocional que debe tomarse en serio. De esa forma, cuanto antes busque ayuda y consiga superar esta fase, antes podrá disfrutar de la vida con su bebé.

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