El tema de hoy es muy polémico y también es el miedo de todas las mujeres que se preocupan por la educación de los más pequeños. ¿Se ha preguntado alguna vez si su hijo es un niño mimado? Si la respuesta es sí, ¡esta publicación es para ti!

Entre los 6 y los 7 años, el niño entra en una nueva etapa y comienzan a aflorar algunas características de personalidad. Entre ellos, pueden aparecer algunos signos de que ella también está siendo mimada. Hoy vamos a hablar de algunos de estos signos y cómo solucionarlos.

Siempre es dueño de la verdad

Si su hijo siempre tiene la última palabra, incluso cuando usted da una orden, es bueno estar atento.

Para solucionar este problema, habla con tu hijo, deja claro que necesitas asumir la responsabilidad y que estarás con él en cualquier situación, pero eso no quiere decir que lo apoyarás cuando se equivoque.

También es importante imponer límites y no permitirle que discuta cuando le dé órdenes, como cuando se duche o duerma.

Hace una rabieta en lugares públicos

Seguro que has vivido o presenciado una situación en la que el niño lloraba, gritaba y hasta se tiraba al suelo del supermercado cuando la madre se negaba a comprar lo que pedía. Esta es una de las señales más evidentes de que el pequeño está siendo mimado demasiado.

Por supuesto, todos los niños hacen berrinches de vez en cuando, pero cuando esto se vuelve frecuente y, sobre todo, cuando el niño ya tiene una edad en la que ya entiende que esta es una actitud reprobable (normalmente a partir de los 6 años), es una señal de advertencia.

Una vez más, es necesario poner límites a esta situación: hablar con el niño antes de salir de casa y pedirle que le prometa que no llorará si recibe un negativo.

Si no cumple con el acuerdo, dígale que la próxima vez no irá con usted. Y, muy importante: mantén esa promesa. Si siente pena y la lleva en el próximo viaje al mercado, no percibirá su autoridad y se sentirá cómoda haciendo más berrinches.

No le gusta compartir nada

El niño que tiene dificultad para compartir juguetes con amigos también puede estar siendo mimado en exceso. Esto desencadena el egoísmo y, en el futuro, puede dañar las relaciones profesionales y personales.

Explíqueles, desde pequeños, que todo debe estar dividido y que es muy importante intercambiar juguetes y cuidarse bien unos a otros. También fomente la interacción del niño con otros compañeros de clase. Por lo tanto, desarrollará mejor el sentido de colectividad.

Le cuesta separarse de sus padres

Si su hijo llora y hace un berrinche cuando tiene que quedarse con un tío o cuando va a la escuela, esto también puede ser un signo de mimos excesivos. El niño se siente como un rey con los padres, ya que cumplen todos sus deseos.

Cuando ocurre la separación, el niño pierde algo de la sensación de ser el centro de atención, volviéndose inseguro.

Para solucionar este problema, intente afrontar la separación de forma natural. Por supuesto, los primeros días en la escuela también son difíciles para los padres, pero debes tener confianza y explicar que pronto volverás a recogerlo.

El nunca es feliz

Le compraste un cochecito a tu hijo, pero él ya está pensando en el próximo regalo y ni siquiera acaba disfrutando de la novedad. Los pequeños mimados nunca están satisfechos con lo que tienen y siempre piden a sus padres juguetes nuevos.

En este caso, es importante que le expliques que los regalos solo se dan en fechas especiales y que debe valorar lo que le acabas de dar, sin pensar en juguetes futuros.

Tratar con un niño mimado requiere paciencia y mucha conversación. ¡Recuerda que hablar es también un acto de amor que puede prevenir muchos problemas en la edad adulta!