El dilema de poder mantener una voz de autoridad sobre los niños, sin parecer autoritario es un gran tema que puede preocupar mucho a los padres, ya que educar con firmeza, equilibrar el amor, el cariño y la ternura con la disciplina, la autoridad y la obediencia es un ejercicio que requiere de mucha experiencia y práctica. para no equivocarse en la medida.

Es común observar situaciones en las que los padres advierten a sus hijos y les hacen amenazas comunes, como: «Si no ingresas ahora, mañana te castigarán todo el día» o «Obedeceme o no iremos a la fiesta», además de muchas otras declaraciones de rutina. .

El problema con este tipo de amenazas es que en la mayoría de los casos son vacías y sin coherencia, lo que hace que los niños no crean en los castigos y acaben actuando como quieren.

La firmeza engendra obediencia

Para que tu hijo realmente crea tus palabras, necesitas ser firme y consistente en tus planteamientos, además, es necesario dar órdenes claras para facilitar la comprensión del niño y cumplir con las determinaciones propuestas.

Ser firme no significa gritar, en realidad, estar gritando a tu hijo, sobre todo a distancia, hace que no entienda claramente de qué está hablando y ve el proceso como un juego o una broma. Acércate a él y habla en tono serio, con voz firme.

Además de evitar gritar, ser coherente es fundamental, ya que de nada sirve que uno de los padres señale que un determinado comportamiento está mal y otro padre o tutor considere normal la misma actitud. Mantenga los mismos criterios de enfoque

En cuanto a la claridad en los comandos, sepa que esto es extremadamente necesario. Antes de amenazar con castigo o pérdida de privilegios, enfatice durante su comunicación cuál es la actitud incorrecta de su hijo, para que pueda entender lo que no está de acuerdo y las consecuencias de la persistencia del mal comportamiento.

La obediencia genera responsabilidad

Al mantener tu palabra, estarás ayudando a tu hijo, desde una edad temprana, a ser obediente, comprender las reglas, tener disciplina y así aprender a vivir dentro de las normas de una sociedad.

Cuanto antes aprenda estas preciosas lecciones, mejor niño será y mayores serán las posibilidades de que se convierta en un excelente ciudadano. Siempre tendrá presente la verdadera razón por la que todo funciona según unas reglas preestablecidas.

Disciplina hoy = responsabilidad en el futuro

Si bien preparar a un niño para la edad adulta es un proceso que dura años, los padres deben saber que todos los gestos y prácticas realizados desde temprana edad contribuyen a la formación del carácter del futuro adulto en el que se convertirá su hijo.

Introducir a los niños a las reglas disciplinarias y acostumbrarlos a ellas desde una edad temprana, con extrema naturalidad, es una de las formas de prepararlos para el futuro, donde en muchos momentos, incluso sin estar de acuerdo con las reglas y regulaciones, deberán adaptarse. y obedecer.

¿Cree que ha sido lo suficientemente firme con su hijo como para que se acostumbre a las reglas?