Con las temperaturas bajando, estábamos muy preocupados cuando enviamos a nuestros hijos a la escuela por la mañana, cuando jugaban con amigos sin camiseta, cuando iban descalzos, etc. Sabemos que a los niños les gusta mucho jugar y divertirse, a pesar de eso, hay que tener cuidado de que no contraigan ninguna enfermedad o infección, común en esta época del año. Para que puedas prevenir a tu hijo de la forma correcta, en este artículo hemos separado las principales enfermedades infantiles del otoño, y también te explicaremos sus síntomas, modo de transmisión y cómo evitarlas. ¡Seguir!

La gripe

La gripe ocurre cuando los pulmones y las vías respiratorias se infectan. Se transmite por contacto con personas que tienen el virus de la enfermedad: influenza.

Al principio, el niño siente fatiga, irritación de garganta, congestión nasal y tos seca. Con el tiempo, los síntomas pueden empeorar hasta convertirse en dolores corporales y fiebre.

Dado que todos los niños están sujetos a la gripe, la mejor forma de prevención es vacunarlos. Cada año, el gobierno lanza vacunas contra esta enfermedad en los centros de salud, solo tienes que ir allí y solicitar la vacuna.

Neumonía

La neumonía consiste en una infección de los pulmones. Básicamente, es causada por la penetración de virus, hongos o bacterias. Es importante saber que existen algunos factores de riesgo que ayudan en la proliferación de la enfermedad, como son los cambios bruscos de temperatura, los resfriados o gripes que han sido mal curados y el aire acondicionado, que reseca mucho el ambiente, facilitando la infección por bacterias o virus.

Los principales síntomas que debemos tener en cuenta son fiebre alta, dificultad para respirar, debilidad, malestar general, náuseas, vómitos y dolor de espalda.

Para evitarlo, es importante que los niños mantengan una buena higiene y reciban las vacunas que se ofrecen en los centros de salud.

Asma

El asma es una enfermedad crónica que ocurre cuando las vías respiratorias se inflaman. Los pulmones de la persona asmática tienen bronquios más sensibles que los de una persona sana, lo que hace que reaccione ante cualquier signo de irritación.

Sus principales síntomas son tos, sibilancias e insuficiencia respiratoria; en general, las sibilancias comienzan de forma repentina, pero pueden empeorar cuando el niño inhala aire frío y también cuando hace ejercicio.

El asma no se puede prevenir porque aún no se conoce el motivo de la inflamación bronquial, sin embargo, lo que sí se puede hacer es controlar las crisis, hacer pruebas de alergia, cuidar la higiene, consumir vitamina D, evitar los olores fuertes y vacunar al paciente. contra la gripe.

Otitis

La otitis es una enfermedad causada por una infección del oído medio, que se encuentra detrás del tímpano, en un espacio lleno de aire. Con la infección, la secreción se acumula, lo que hace que el niño sienta mucho dolor; cuando este dolor ocurre en los bebés, generalmente se jalan las orejas. Esta enfermedad puede ser causada por bacterias o virus.

Algunas acciones simples pueden ayudar a prevenir la otitis, como amamantar a su bebé, lavarse las manos con frecuencia y tener cuidado de que no contraiga gripe o resfriado.

Amigdalitis

La amigdalitis consiste en la inflamación de las amígdalas y puede ser causada por un virus o una bacteria.

Si su hijo comienza a quejarse de dolor de garganta, observe si las amígdalas no están rojas o inflamadas, si no tienen placas amarillas o blancas. Si el bebé tiene dificultad para tragar, mal aliento, fiebre y dolor de cabeza, estos son los principales síntomas de la enfermedad. Para evitarlo es necesario lavarse las manos con frecuencia y evitar compartir artículos personales.

Las enfermedades infantiles en otoño “quitan el sueño a cualquier madre”, ¿no? Si pudiéramos, mantendríamos a nuestros hijos en una burbuja, para que no fueran vulnerables a las enfermedades. Porque, siempre que un hijo nuestro cae enfermo, pensamos: “Quería estar en su lugar”.

Lo único que queremos es la salud de nuestros pequeños, que hagan un lío, jueguen y se diviertan, al fin y al cabo, ¡niños felices son sinónimo de niños sanos!

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