Cuando escuchamos la palabra harina, inmediatamente pensamos en la harina de trigo, ¿verdad? Existen muchos otros tipos de harinas que, además de saludables, son indispensables para quienes quieren mejorar su alimentación o tienen restricciones dietéticas (como la intolerancia al gluten).

Reemplazamos la harina de trigo por otros tipos

Tradicionalmente, la harina de trigo blanco se utiliza en muchas recetas, desde empanizadas hasta dulces. Además del problema de los celíacos, es un obstáculo en la dieta de cualquier persona porque es fuente de carbohidratos simples. Provoca un aumento elevado de la glucosa en sangre, lo que provoca un desequilibrio y aumenta la posibilidad de engordar.

Una de las formas de sustituir la harina blanca es utilizar la versión entera, que tiene más nutrientes y no altera tanto el sabor de la receta. Sin embargo, la idea aquí es diferente: cuando estés preparando una tarta, bizcocho o cualquier receta con masa, intenta experimentar con algún tipo de harina diferente. De modo que experimentará nuevos sabores y disfrutará de muchos nutrientes que no están presentes en la harina de trigo. Conoce algunos tipos interesantes de harinas:

  1. Harina de Avena

Ampliamente utilizada, la avena es una excelente opción para ser utilizada en preparaciones integrales debido a su alto contenido en fibra, que ayuda en el control del azúcar en sangre y en el buen funcionamiento intestinal. Contiene vitamina B, que actúa en el proceso energético, y silicio, que actúa sobre la salud de la piel. Puede contener trazas de gluten, ya que generalmente se procesa en el mismo equipo que la harina de trigo.

  1. Harina de arroz

La harina de arroz es muy utilizada en la cocina de las personas con intolerancia al gluten, ya que es un excelente sustituto de la harina blanca y sus derivados. También puede aparecer en la versión completa, tan buena como la blanca, ya que ambas tienen un índice glucémico muy bajo.

  1. Harina de almendras

Contiene vitamina E, proteínas y grasas saludables, famosas por los frutos secos. Es excelente como sustituto para empanizar pollo, pescado, hacer albóndigas, pasteles e incluso puede reemplazar la harina blanca de panqueques y galletas, en ¼ de la cantidad. Es necesario conservar en el frigorífico y tener cuidado de no oxidar.

  1. Harina de coco

La curiosa mezcla de fibras con grasa, de la propia fruta, hace de la harina de coco un ingrediente interesante en las recetas de pasteles. No contiene gluten y tiene muchas más fibras que la versión de aceite de coco, por lo que es una excelente opción. Se puede mezclar con harina de arroz, lo que le da la consistencia de la masa.

  1. Harina de plátano verde

El plátano verde ha aparecido en varias recetas y de muchas formas, incluida la versión en harina. Estimula la flora intestinal, eliminando esa sensación de hinchazón del día a día. Si quieres, haz yogures, vitaminas y tortas agregando la harina de plátano verde en la preparación.

  1. Harina de berenjena

Es rico en nutrientes y tiene una buena cantidad de fibra que, combinado con el consumo diario de agua, ayudan a dar saciedad al organismo y evitar esa necesidad de comer cariño. Por ser muy versátil, la harina de berenjena se puede combinar con harina de trigo, u otra que tenga buena fermentación, para potenciar cualquier receta.

  1. Harina de linaza

La harina de linaza tiene lignanos, compuestos beneficiosos que controlan el PMS (tensión premenstrual), además de ser rica en fibras, vitaminas y minerales. Los pasteles, tortas y panes se pueden agregar con harina, además de ser excelentes con frutas y ensaladas. Esta harina es sensible y fácil de oxidar, por lo que es importante comprarla en lugares de buen origen.

  1. Harina de centeno

Bien conocida por su uso en panes, la harina de centeno tiene ventajas para la digestión y también para la conversión del azúcar en grasa, que puede ser retrasada por el grano. Muy famoso en recetas integrales, el centeno debe ser utilizado con moderación por los celíacos, ya que puede presentar trazas de gluten.

  1. Harina de chía

Rica en proteínas y fibras de fácil digestión, la harina de chía aumenta la sensación de saciedad. La harina de chía es rica en nutrientes antioxidantes, proteínas y mucha fibra, lo que la hace ideal para preparar panes, pasteles, tartas e incluir en ensaladas, yogures y vitaminas, asegurando una buena dosis de energía para el día.

  1. Harina de frijoles blancos

La harina de frijoles blancos es rica en faseolamina, una proteína que reduce la absorción de carbohidratos. Lo importante de consumir esta harina es no llevarla al fuego al hacerla en casa, de lo contrario pierde las propiedades de la sustancia. Espolvorear sobre frutas, ensaladas, jugos y yogures.

  1. Harina de maracuyá

Las harinas de frutas, como la maracuyá, tienen más vitaminas y minerales porque se elaboran a partir de la fruta entera, desde la cáscara hasta la semilla. Para aquellos que no siempre tienen disponible una porción diaria de fruta, usar harina es una excelente manera de equilibrar la dieta. Se sabe que esta harina equilibra los niveles de glucosa en sangre.

  1. Harina de quinua

Rica en proteínas vegetales, la harina de quinua es una gran opción para agregar a preparaciones como tortas, panes y pastas. Posee vitaminas B, que actúan aportando energía y disposición al organismo.

  1. Harina de semilla de uva

La harina de uva es rica en fibras solubles, el consumo regular de agua ayuda a regular el intestino. También tiene efectos importantes sobre la saciedad. La indicación de uso de harina de uva es que se usan hasta 3 cucharadas diarias, de forma fraccionada. Se puede utilizar en la preparación de pasteles, vitaminas, zumos, yogur e incluso en platos salados.

  1. Harina de amaranto

Es una harina más oscura, el tipo está indicado para tortas de chocolate, galletas o panes negros. Al igual que el grano, la harina es rica en proteínas, fibra y muy adecuada para embarazadas. Sin gluten.

Donde comprar

Algunas harinas más comunes las puedes encontrar en el supermercado. Para una variedad más amplia, puede encontrar tiendas naturistas.

¿Sueles consumir diferentes harinas para la preparación de alimentos?