Es posible que ya se haya preguntado, «¿por qué mi hijo no duerme»? De hecho, las dificultades para dormir no son solo un problema para los adultos. Es muy común que esto suceda en los bebés, ya que se están adaptando a una rutina que no existía cuando estaban en el útero. Pero esta situación se vuelve un poco más preocupante cuando tu hijo ya es mayor, es decir, tiene más de cinco años.

Sin embargo, la imagen se puede invertir. Solo saber qué hace que el pequeño tenga problemas para conciliar el sueño. En esta publicación, comprenderá las razones relacionadas y descubrirá cómo resolver el problema para siempre. ¿Vamos allá?

Qué causa el insomnio infantil

La falta de sueño puede manifestarse principalmente de dos formas. La primera es la dificultad para conciliar el sueño o tener ganas de dormir, mientras que la segunda se refiere a cuando se interrumpe el sueño y no es posible volver a dormir por la noche.

Si alguna de estas situaciones ocurre constantemente durante al menos un mes, es hora de abordar el problema. A continuación, se muestran algunos factores que pueden conducir a esta situación.

Falta de rutina

Cuando el día a día del hogar o del niño es muy indefinido, se hace difícil establecer una hora definitiva para dormir. Si el pequeño duerme el martes a las 8 am y el miércoles a las 10 am, por ejemplo, su cuerpo comienza a sentir el «ruido sordo». Como resultado, puede ser bastante complicado levantarse temprano los días en que se necesita.

Entorno de sueño inadecuado

Cada persona tiene su forma de dormir. A algunos les gusta dejar la televisión encendida, mientras que otros prefieren algo de claridad o silencio total.

Los niños con insomnio infantil también necesitan tener un ambiente acogedor para dormir. Si la temperatura es inadecuada (demasiado caliente o demasiado fría), la iluminación no es la correcta o hay un ruido excesivo, el pequeño puede sentirse extremadamente incómodo y retrasar el sueño.

Noche de terror

Es común que los niños, especialmente los que se encuentran en la fase más fantástica, tengan miedo de leyendas como el hombre del saco y el monstruo que vive debajo de la cama o en el armario. Las pesadillas también suelen asustarlos mucho, haciéndolos despertar llorando y corriendo a su habitación.

Otro factor común es el famoso pis nocturno, que puede hacer que incluso se sientan culpables cuando se dan cuenta de lo sucedido. Muchos pequeños acaban recurriendo a la vieja táctica de dormir en la cama de su madre, pensando que esto acabará con su miedo. Sin embargo, esta práctica puede estropearlos y hacerlos aún más dependientes de los adultos.

Demasiados estímulos durante el día

Si el niño tiene una vida diaria muy intensa y esta agitación se prolonga durante la noche, tardará más en entrar en el período de sueño. La actividad física es muy importante, pero puede interferir negativamente con el sistema biológico cuando se realiza en exceso, dejando al organismo «encendido» durante más tiempo del debido.

Otro estímulo negativo es el uso excesivo de la electrónica. Si el pequeño pasa más tiempo jugando videojuegos que estudiando o jugando, será difícil mantener la concentración y, en consecuencia, el sueño se verá afectado.

Problemas generales de salud

Problemas respiratorios y / o metabólicos, ronquidos, alergias, bruxismo, obesidad infantil, reflujo, apneas, mala alimentación: todos estos pueden interferir con la hora de acostarse. A menudo, la falta de sueño es una señal de que algo más está sucediendo con su hijo.

Además de los problemas físicos, si el niño está preocupado por un evento, tiene un trauma reciente o es acosado en la escuela, él o ella pueden tener el insomnio de un niño provocado por problemas sentimentales.

Cómo solucionar definitivamente el problema

Si no se tratan los trastornos del sueño, el niño corre el riesgo de volverse de mal humor, dependiente, triste y ansioso. Además, puede tener problemas de crecimiento, memoria, rendimiento escolar y sociabilidad.

Hemos visto que las causas por las que su hijo no duerme lo suficiente pueden variar. Entonces, mamá, sepa qué se necesita para solucionar este insomnio infantil y no dejar que interfiera con la vida adulta de su hijo.

Ir al pediatra

La visita periódica al médico (al menos una vez cada semestre) es muy importante, independientemente de que el niño presente algún síntoma o no. Especialmente en el caso de problemas para dormir, el profesional realizará una investigación exhaustiva para prescribir el tratamiento que sea más adecuado.

Si el problema es respiratorio, por ejemplo, puede derivar a su hijo a un alergólogo, neumólogo u otorrinolaringólogo. Si se trata de algo psicológico, se designará a un terapeuta infantil para que se ocupe del problema. Los endocrinólogos y nutricionistas especializados pueden abordar los factores relacionados con el metabolismo y la obesidad.

Dale a tu hijo más autonomía

Es común que el niño esté muy apegado a usted y quiera dormir a su lado todas las noches. Pero es fundamental hacerle comprender que esto no debe suceder para siempre. Utilice el refuerzo positivo para animarlo a dormir en su propia cama, mostrándole que no va a pasar nada malo durante el sueño.

Dependiendo de la edad de su hijo, es legal establecer un “ritual” antes de irse a dormir, como leer, cantar música suave, entre otros. Pero evite adormecer (es decir, sacudir al niño), ya que aprenderá a quedarse dormido solo si está en movimiento.

Tener una rutina preestablecida

Sabemos que la maternidad trae varios desafíos, uno de ellos es establecer horarios para mamás y niños pequeños. Si bien nuestra vida diaria es impredecible, lo ideal es que la suya esté lo más regulada posible, en el sentido de que haya tareas adecuadas para cada momento.

A veces, cambiar el turno en el que estudia el niño puede marcar una gran diferencia. Si va a la escuela por la tarde, pero tiene actividades por la mañana a diferentes horas cada día, lo que hace que se despierte temprano en uno y más tarde en el otro, el intercambio puede ser bastante ventajoso.

También es aconsejable repensar el número y la frecuencia de las actividades fuera de la escuela. ¿Realmente el pequeño necesita hacer natación, inglés, kárate, danza, voleibol, judo, manualidades y tutoría en la misma semana? Prioriza las actividades que más le gustan y que son fundamentales para su vida.

Adaptar el entorno

Lo ideal es que la cama sea cómoda, segura y con ropa de cama hipoalergénica, es decir, que no provoque alergias. La habitación debe estar muy tranquila (y la suciedad, eliminada a diario). Además, si es necesario, cambie la decoración:

  • use colores más suaves en la pared, que no sean tan estimulantes;
  • disminuya el número de peluches, alfombras, objetos decorativos y almohadas, para evitar el polvo;
  • instale una lámpara o lámpara ajustable si el niño realmente solo puede dormir con un poco de luz encendida;
  • evite los ventiladores y utilice acondicionadores de aire, que suelen ser más fáciles de limpiar e incluso pueden venir con humidificadores;
  • Si es posible, no instale ni permita aparatos electrónicos en la habitación del niño (teléfono celular, computadora, TV, estéreo), para evitar distracciones incluso durante el día.

Como hemos visto, los problemas que provocan la falta de sueño son muchos, pero se pueden solucionar si se identifican correctamente. A pesar de ser un problema común, las dificultades para dormir no deben ignorarse. Ten suficiente paciencia y cariño con tu pequeño en esos momentos, mamá. Después de todo, una buena noche para él significa un buen período de descanso para ti.

Ahí, ahora ya sabes cómo responder a la pregunta “¿por qué mi hijo no duerme?”