La caída del cabello es un tema rodeado de mitos. Mira algunas de las ideas que más circulan sobre este tema y comprueba qué es verdad y qué no.

Lavarse el cabello todos los días provoca la caída del cabello

Mito: Al contrario, una buena limpieza del cuero cabelludo reduce la caída de cabello. Mantener el cabello sucio evita el crecimiento y obstruye los poros. Lavar solo ayudará a que los mechones que ya están sueltos se suelten más fácilmente.

Limpiar el cuero cabelludo disminuye la caspa

Verdad: Limpiar el cuero cabelludo con champús diseñados para eliminar escamas, grasa y hongos reduce la seborrea. Sin embargo, para eliminarlo por completo, el paciente también debe eliminar los factores agravantes y reguladores de la enfermedad.

Los tintes y la decoloración hacen que se caiga más cabello

Mito: El uso de tintes no es bueno para el cabello (ya que tiene componentes como el amoniaco que dañan la estructura del cabello). Sin embargo, la tinta solo daña el cabello, no el cuero cabelludo, por lo que no influirá en la caída del cabello.

El cabello crece más rápido en el verano

Verdad: el sol estimula el crecimiento. Esto se debe a que estimula algunas hormonas que hacen que el cabello crezca más rápido.

La secadora y la plancha provocan una caída

Mito: El uso correcto y moderado no daña; el abuso, sí, puede dañar los cables. Lo ideal es usar el secador a baja temperatura y no acercarlo demasiado al cabello, ya que esto dañará el cuero cabelludo.

 Los cabellos muy grasos con caspa intensifican la caída

Verdad: la grasa impide un crecimiento saludable y hace que se caiga. El aumento de la grasa puede causar caspa y descamación en el cuero cabelludo, y estos pueden ser factores que conducen a la caída del cabello.

La comida influye en la caída del cabello

Verdad: Una dieta con vitaminas y minerales es fundamental para mantener el cabello hermoso. Del 60% al 90% de la composición capilar es aminoácido. Por tanto, una dieta rica en proteínas puede mejorar la calidad del cabello y fortalecerlo.

En invierno, la caspa empeora

Verdad: El clima frío determina una mayor descamación del cuero cabelludo, debido a la mayor velocidad en el crecimiento y maduración celular. Otro factor que influye mucho son los baños muy calientes, que empeoran el estado seborreico.

El uso de acondicionador puede provocar la caída del cabello

Mito: el acondicionador no provoca la caída del cabello; lo que pasa es que los cables que ya están en fase de caída caerán más fácilmente. Pero lo ideal es que el acondicionador se use solo en los pelos, y no directamente en el cuero cabelludo, ya que esto puede agravar la dermatitis seborreica y favorecer la caída.

En el otoño el cabello se cae más

Verdad: La explicación de este hecho es que existen sensores de luminancia en nuestra piel, que reciben más estímulos en verano, provocando que el pelo crezca más y caiga menos esta temporada. Con la llegada del otoño, los pelos que no cayeron empiezan a caer y dan la impresión de una caída más intensa.

Usar gorras y sombreros hace que se caiga el cabello

Mito: Usar la gorra no hace que se caiga el cabello, pero en algunas personas (que no se quitan la gorra todo el día) puede agravar enfermedades como la dermatitis seborreica, lo que puede contribuir a la caída.

Los estados emocionales y de estrés interfieren con la caída

Verdad: Se ha demostrado científicamente que los factores emocionales agravan la caída en pacientes predispuestos. El estrés provoca cambios en el organismo que conducen a la caída del cabello y, aunque sea de forma indirecta, los cambios hormonales derivados de este estado también pueden potenciar la caída.

Cortar los extremos ayuda con el crecimiento

Mito: El hecho de cortarse el cabello no interfiere con el bulbo capilar, responsable de su crecimiento.

El alisado provoca la caída del cabello

Mito: El alisado actúa sobre el cabello y no sobre la raíz del cabello. Cuando el enderezamiento se realiza correctamente y a intervalos, no hay influencia en la caída. Lo que puede ocurrir es el debilitamiento del tallo del cabello, dando como resultado un cabello más débil, seco, con puntas abiertas y con tendencia a quebrarse.