Cepillarse los dientes es una práctica diaria que ayuda a mantener la salud bucal y previene una variedad de enfermedades. Todos los adultos lo saben. Pero ¿y los niños? Los pequeños suelen tener cierta resistencia a cepillarse los dientes y este suele ser un momento de gran llanto e irritación. En algunos hogares, ver a un niño cepillarse los dientes voluntariamente es algo poco común.

¡Pero no todo está perdido! Algunas técnicas desarrolladas por dentistas y especialistas en comportamiento infantil pueden ayudarlo a tener éxito en la enseñanza y el fomento del cepillado en los niños.

Introduce el hábito temprano

La higiene bucal debe iniciarse antes de que nazcan los dientes, en los primeros meses de vida, con un paño húmedo. Luego pasa a la punta del dedo y llega al cepillo cuando el dentista te indique el momento adecuado. La mejor manera de enseñar y animar a su hijo es cultivar el hábito desde que era un bebé. De esta manera, verá el acto como parte de su día y comenzará a repetirlo ella misma.

Deje que el niño participe en el proceso

Cuando empiece a poder sujetar los objetos, deje que el bebé manipule el cepillo y anímelo a que se lo lleve a la boca. Sin embargo, siempre vigile al niño para que no se ahogue y compre un cepillo adecuado para su edad.

Haz de este momento una actividad familiar, pon un taburete para que pueda alcanzar el espejo de forma segura y dejar que se divierta. Si es necesario, vuelva a cepillar para limpiar correctamente.

Explica por qué cepillarte

A nadie le gusta hacer cosas sin saber por qué deberían hacerlo. Y los niños no son diferentes. Por eso, explica la importancia de la higiene bucal, habla del peligro que la “mascota” de la caries puede ocasionar en tus dientes y haz que se interese por la higiene.

Nunca hables negativamente del dentista, ya que frases como «si no te cepillas los dientes tendrás que ir al dentista» pueden dejar al niño traumatizado y asustado del profesional.

Consulte a un dentista infantil especializado

Llevar a su hijo al dentista desde una edad temprana puede ayudarlo a enfrentar la situación con normalidad. Al actuar con naturalidad con el profesional, le da seguridad y la anima a darse cuenta de que el dentista es quien la ayudará con los problemas bucales.

Consulta a un dentista especializado en niños y bebés, ya que este profesional ya está acostumbrado a los niños y tiene técnicas especiales para calmar y conquistar a los más pequeños.

Fijar un ejemplo

No tiene sentido cobrar por el cepillado de su hijo en el momento adecuado, si termina olvidándose de cepillarse los dientes. La primera referencia de cada niño son sus padres y todo lo que hagas puede ser repetido por ellos en el momento o más tarde. Por ello, dar ejemplo es de suma importancia a la hora de fomentar la higiene bucal.

Es importante recordar que el niño pasa por varias etapas en su desarrollo y en algunas de ellas puede resultar más difícil mantener el hábito de la higiene dental. Lo importante es siempre persistir y recordar que el cepillado no es opcional, sino una obligación después de cada comida. De esta forma, será posible ver al niño cepillándose los dientes con más frecuencia y sin quejas. ¿Qué tal intentarlo?

Ahora que ya sabes cómo animar a tu hijo a que se cepille los dientes, comparte esta publicación en tus redes sociales y ¡ayuda a otras mamás y papás que tienen el mismo problema!