¿Cómo es la rutina en tu casa? Si, incluso en medio de todas las tareas del día a día, siempre encuentra tiempo para mantenerse al día con la vida escolar de sus hijos, ¡enhorabuena! Este cuidado es fundamental para identificar trastornos y dificultades de aprendizaje de los más pequeños.

Estos dos problemas pueden comprometer el desempeño escolar y, como consecuencia, dañar incluso las interacciones sociales, que son fundamentales para el desarrollo infantil. Pero, ¿cuál es la diferencia entre los dos y, la principal, cómo ayudar a los más pequeños a afrontarlos? Esto es lo que descubrirás en este texto. ¡Seguir!

Qué son las discapacidades y los trastornos del aprendizaje

Tanto los trastornos como las dificultades de aprendizaje se identifican cuando el niño no tiene las respuestas esperadas para cada etapa de la educación escolar. Pero, al contrario de lo que podamos pensar, no son lo mismo. Mira lo que caracteriza a cada uno.

Desorden de aprendizaje

Los trastornos son deficiencias en las capacidades cognitivas de un niño que le impiden seguir patrones de aprendizaje regulares.

Están diagnosticados clínicamente e incluso están incluidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales – 5 (DSM), elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y una referencia para los especialistas en salud. Los trastornos pueden incluir:

  • dislexia: problemas con la codificación lineal de declaraciones, que dificultan que el niño hable, lea, escriba y deletree;
  • disgrafia: problemas con la representación gráfica de palabras, que afectan la capacidad de leer y escribir;
  • discalculia: problemas en la comprensión de las habilidades matemáticas, que impiden que el niño haga cálculos o incluso lea las horas;
  • dislalia: problemas en la producción del habla, que pueden tener que ver con cambios en el sistema fonatorio (que incluye la boca, los músculos de la laringe y el sistema respiratorio);

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): problema que provoca dificultad para concentrarse, impaciencia e impulsividad excesivas, entre otros síntomas.

Todas estas manifestaciones de los trastornos del aprendizaje tienen en común el hecho de que son biológicas. Esto quiere decir que surgen por fallas en el neurodesarrollo, ya sea por motivos genéticos -como la dislexia, que suele ser hereditaria- o por algún problema en las estructuras cerebrales que dificultan el procesamiento de la información.

Dificultades de aprendizaje

Las dificultades de aprendizaje, aunque tienen en común el desempeño comprometido de la rutina de estudio, no son de origen biológico, sino que son el resultado de factores externos.

Entran en juego los conflictos familiares, el maltrato infantil, la calidad de la nutrición, la reubicación, etc. Es decir, algún desencadenante de origen no orgánico hace que el niño pase por un estrés importante, y esto conduce a dificultades o bloqueos en el proceso escolar.

Otra gran diferencia entre los trastornos y las dificultades de aprendizaje es que, en este último caso, la situación puede ser temporal si se resuelve la causa. Los trastornos pueden tratarse y controlarse sus efectos, pero como son condiciones biológicas, difícilmente desaparecen por completo de la vida del niño.

Cómo ayudar a los niños con discapacidades o dificultades de aprendizaje

Ahora queda la pregunta: ¿cómo pueden los padres ayudar a los más pequeños a afrontar estos problemas? ¡Vea a continuación algunos consejos!

Presta atención a los signos del niño

Ya sea un trastorno o una dificultad, el primer paso para ayudar al niño es identificar el problema. Fácil, ¿verdad? Bueno, no tanto. A menudo, los síntomas de estos problemas pueden pasar desapercibidos o confundirse con un mal comportamiento.

En el caso de los trastornos, es un poco más fácil reconocer los signos, ya que la deficiencia en el aprendizaje suele ser más llamativa en relación al patrón esperado para la edad. Aun así, no hay forma: la solución pasa por seguir de cerca el desarrollo del pequeño en el colegio.

Evite pelear o cargar demasiado

Si el niño tiene una discapacidad de aprendizaje o se le diagnostica un trastorno, ¡mantén la calma en ese momento! Sin cobrar de más, pelear o mostrar decepción. Esto solo afectará la autoestima de su hijo y, quizás, comprometerá aún más el desarrollo del niño.

Identifique cómo su hijo aprende mejor

Juegos, juegos, asociaciones con la vida cotidiana, expresiones artísticas, siempre hay una forma de hacer que los niños aprendan mejor, incluso cuando tienen trastornos o dificultades. El consejo es probar diferentes métodos en casa y, por supuesto, buscar escuelas o maestros que tengan la estructura para adaptarse a niños con diferentes necesidades de aprendizaje.

Desarrollar vínculos con la escuela

Si todos los padres tienen la obligación de vigilar de cerca la vida escolar del niño, cuando hay un trastorno o una discapacidad de aprendizaje en juego, ¡esta necesidad se duplica! Por ello, conviene desarrollar vínculos más estrechos con la escuela y con los profesores para estar al tanto del desarrollo del niño.

Capriche en la organización de estudios

Ya sea para sortear las dificultades del sueño, la alimentación o el comportamiento, la santa organización ya es un viejo conocido y aliado de las madres de turno. Y mira: también es bienvenida en el aprendizaje de niños con trastornos o dificultades escolares.

Tener un rincón solo para estudios en casa, establecer tiempo para hacer las lecciones con tranquilidad, tener cuadernos personalizados con diferentes colores para cada materia, hacer tablas o mapas mentales, todo esto puede ayudar al niño a asimilar mejor las materias o incluso a desarrollar más concentración al estudiar.

Trate las causas del problema

Finalmente, en el caso de los trastornos del aprendizaje, los tratamientos profesionales pueden – ¡y deben! – ser realizado por niños. La terapia del habla y las intervenciones psicopedagógicas a menudo se recomiendan para ayudar a minimizar las causas del problema.

Las dificultades, aunque no biológicas, también se pueden reducir o incluso eliminar identificando la causa. Por ejemplo, si el pequeño comenzó a tener dificultades de aprendizaje debido a la pérdida de un ser querido, lidiar con el duelo infantil de la mejor manera puede ayudar a minimizar este efecto más rápidamente.

Por qué es importante monitorear la vida escolar de los niños

Ahora, si estás en el equipo que piensa que los problemas escolares son solo responsabilidad de la escuela, ¡regresa diez casas! Como hemos visto, el niño necesita un apoyo amplio y, en ocasiones, incluso intervenciones terapéuticas para superar una discapacidad de aprendizaje o aprender a vivir con un trastorno.

Para que no tenga tantas consecuencias en el desarrollo, cuanto antes se identifiquen y aborden correctamente estos problemas, ¡mejor! Por ello, los padres deben participar activamente en la vida escolar de los más pequeños.

Moraleja de la historia: no te avergüences de ser la madre loca que hace citas con el director o que mira los pequeños cuadernos todos los días. Estas son precauciones esenciales para mejorar las calificaciones del niño en la escuela e identificar las discapacidades y dificultades de aprendizaje y hacer frente a estas situaciones sin grandes pérdidas.