Bueno, nadie cuenta, pero cuando tenemos hijos no basta con cuidar a cada uno individualmente, sino que también existe la interacción entre ellos. Y esta es una de las partes más difíciles. Independientemente de la diferencia de edad, la pelea de hermanos es inevitable. Mientras uno lucha por el espacio y la atención que era solo suyo, el otro nace buscando su lugar en esta familia. Incluso en el corazón del hermano.

Y tú, madre amiga, incluso dividida, necesitas silbar este juego y poner orden en la casa. ¿Pero cómo sabes de quién es la culpa? ¿Quién merece más castigo? Después de todo, ¿cómo enseñarles el bien y el mal, especialmente cuando hay una pelea entre ellos?

Es para estas preguntas que tenemos la intención de ayudarlo a encontrar las respuestas con esta publicación. ¡Ven conmigo!

Son las peleas una parte o estoy haciendo algo mal

Lo sé … Cuando pelean, incluso antes de saber quién es el culpable, te preguntas qué estás haciendo mal, ¿no? Después de todo, las madres siempre encuentran la manera de asumir la culpa, en cualquier situación.

Pero lo cierto es que burlarse de tu hermano, pelear e incluso ser un poco agresivo de vez en cuando, es parte de ello. Al igual que la rabieta y la desnutrición, este comportamiento es necesario para que se adapten a la vida social. Como dicen, pasa en las mejores familias.

Todo está relacionado con la percepción que cada niño tiene de sus propios deseos y aprender a expresarlos. En el caso de los hermanos, es natural que haya diferencias y que ambos quieran imponer su voluntad. Además, hay muchos otros sentimientos encontrados, especialmente los celos.

De cualquier manera, debes aprender a lidiar con las peleas. Y, de esta forma, que cumplan el rol de educarlos, contribuyendo al crecimiento y maduración de los niños.

Cómo imponer límites y establecer reglas

Para empezar, como mediador de este partido, es necesario acordar las reglas con todos los involucrados. Los niños necesitan límites y deben ser conscientes de ellos.

Entonces, depende de los padres enseñarles que con las relaciones también funciona así. Hay reglas de convivencia y respeto mutuo que hay que respetar, de lo contrario sería imposible que una familia viviera en armonía.

En ese momento, una buena táctica es conseguir que se pongan en el lugar del otro, utilizando ejemplos. En cuanto a las reglas, cada familia tiene su propia dinámica, pero vale la pena definir límites estrictos, como no poder pegar bajo ningún concepto, quitarle un juguete de la mano a un hermano, o maldecir, entre otros.

A medida que crecen, pueden comenzar a crear sus propias soluciones, como cambiar quién elige el diseño en la televisión. Sin embargo, lo más importante es que se expliquen todas las reglas a los niños, así como las consecuencias de no seguirlas.

Y recuerda: aprenden mediante la repetición y el ejemplo. Tendrás que repetirlo muchas veces, y no sirve de nada pedirles que dejen de gritarse, ¿no? Mantenga la calma, recuerde los arreglos y las consecuencias y actúe.

Cómo actuar con los niños después de una pelea entre hermanos

Ahora que está claro que todos los niños deben ser disciplinados, es hora de resolver el quid de esa ecuación. ¿Cómo actuar en caso de pelea? Después de todo, ¿cómo sabe quién empezó, quién se equivocó y quién debería ser reprendido?

Y, sobre todo, es importante enseñarles algo bueno de eso, mostrándoles a todos su error y su parte de culpa en la discusión. Después de todo, un castigo nunca debería ser exclusivamente un castigo: necesita enseñar algo.

La tarea no es fácil, pero hemos reunido algunos consejos para ayudarte:

Sea justo, sin tener en cuenta la edad

Cuanto mayor sea la diferencia de edad, mayor será la tentación de proteger al niño. Está claro que el nivel de exigencia, así como el castigo, deben ser compatibles con la edad.

Pero es necesario dar razón al mayor cuando tiene razón, aunque el menor no tenga la capacidad de comprenderlo. La mejor manera de decidir quién tiene la razón es evocar las reglas acordadas y ver quién las ha infringido.

Explique las razones de su decisión

Es necesario explicar a ambos el motivo de la decisión. Es probable que, en muchas situaciones, ambos estén equivocados. Sin embargo, cuando tienes que demostrar que uno de ellos tiene razón, es importante dejar claras las razones, para ambos.

Quien haya salido victorioso de la pelea también debe saber que fue una decisión imparcial, no un favor.

Reprime el comportamiento, no al niño

Independientemente de la edad, los dos hermanos deben ser reprendidos por la pelea. Sin hacer ninguna comparación entre ellos, reprenda siempre la actitud, y nunca al niño. No uses adjetivos que disminuyan tu autoestima o digan que estás triste por ellos. Siempre refiérase al comportamiento.

Además, para explicar por qué estuvo mal, es mejor hablar de los sentimientos de tu hermano que de los tuyos. Si uno golpeó al otro, diga cómo el otro estaba herido y triste, y que debería disculparse con su hermano, no con usted.

Establece los castigos según la edad

En primer lugar, es necesario tener en cuenta que algunos comportamientos son inherentes a la edad. Por ejemplo, un bebé de 1 año puede arrugar el diseño de su hermano solo porque lo encuentra divertido, o romper un juguete por falta de habilidad, por no decir.

Por otro lado, la frustración del mayor es legítima, pero eso no le da derecho a descontar al pequeño. Así, tanto a la hora de juzgar la situación como a la hora de disciplinar, es necesario tener en cuenta la edad.

Esto es necesario porque el niño necesita comprender el motivo de las sanciones para comprender qué hizo mal.

  • A partir de los 2 años: hacer reprimendas verbales, de forma respetuosa pero firme, para interrumpir la pelea, por ejemplo.
  • A partir de los 3 años: utilice la táctica de reparación; si lastima a su hermano, él debe ayudar a vestirse, si arroja los juguetes al piso, debe recogerlos.
  • Entre 2 y 10 años: solicitar licencia; pasar tiempo fuera del entorno donde ocurrió el conflicto es válido para calmar al niño. El tiempo varía con la edad.
  • Desde los 3 o 4 años hasta la adolescencia: cortar privilegios; cortar la tableta, cancelar un recorrido o sacar un juguete son medidas efectivas en esta etapa. Pero idealmente, debería haber una relación directa con la pelea, para que el niño comprenda el sentido de causa y efecto.

Manejar una pelea entre hermanos es como tomar medicamentos: es amargo, pero necesario. Después de todo, no es del conflicto que aprenderán la lección más importante, sino de la forma en que se resolvió cada situación y, principalmente, de las consecuencias de sus acciones.

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