La miel es una sustancia dulce, fabricada por las abejas a partir del néctar y almacenada dentro de las colmenas para usarse como alimento. En salud humana, es un alimento totalmente natural, que además de tener la función de endulzar, ayuda a cuidar el buen funcionamiento de nuestro organismo y trata enfermedades como: gripe, asma, amigdalitis y bronquitis.

La miel es una gran fuente de energía y menos calórica que el azúcar común. Es rico en proteínas, vitaminas y minerales, ayudando con problemas respiratorios, funciones intestinales y sistema circulatorio. La miel tiene una acción bactericida, antiséptica, cicatrizante y tonificante.

Beneficios de la miel

  • Ayuda a tratar las enfermedades respiratorias.
  • Tiene función cicatrizante y protectora de la piel.
  • Protege el hígado favoreciendo la regeneración de sus células
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Tiene acción antibacteriana y antiinflamatoria.
  • Ayuda en problemas circulatorios y musculares.
  • Facilita la digestión de los alimentos, regula el intestino y activa el apetito
  • Ayuda en el tratamiento de enfermedades cardíacas.

Pero ojo: para conseguir estos efectos, la miel tiene que ser pura.

Composición

La composición nutricional depende de muchos factores como el origen del néctar, la especie de abeja que lo produjo, el tipo de flor y suelo y las condiciones climáticas.

La miel contiene un promedio de 20% de agua, 80% de azúcar (glucosa y fructosa) y pequeñas cantidades de polen, cera y minerales. También tiene aminoácidos, proteínas, enzimas y ácidos orgánicos.

Miel cruda: la mejor para el consumo

La miel cruda es miel que no ha sido sometida a ningún proceso de calentamiento o pasteurización, utilizada para conservarla por más tiempo. Con esto, las enzimas presentes en la miel quedan intactas, lo que no es el caso de la miel industrializada común. El cuerpo puede utilizar estas enzimas naturales para metabolizar los nutrientes de todo tipo de alimentos, incluidas las grasas, las proteínas y los carbohidratos. Esto es interesante, ya que nuestro proceso de calentamiento de alimentos, por encima de 47 ° C, mata las enzimas (las vitaminas y los minerales en general permanecen intactos). La miel cruda es entonces una fuente alternativa de enzimas para las personas que consumen la mayor parte de sus alimentos cocinados.

Los fabricantes no tienen que seguir las normas para etiquetar la miel como cruda; los consumidores pueden conocer la diferencia entre miel procesada y no procesada por textura. La miel cruda tiene diminutos fragmentos de panal, alas de abeja, polen y propóleo, una secreción producida por las abejas que les ayuda a pegar las partes para la construcción de la colmena.

Los consumidores también pueden examinar la miel: la miel se verá más lechosa y no será tan clara y «limpia». Recordando que los colores de la miel varían según las plantas de las que las abejas recolectaran polen y que la miel también se oscurece con el tiempo.

Desafortunadamente, en la práctica, es muy difícil encontrar miel cruda para comprar, precisamente porque no ha sido procesada y, por lo tanto, tiene una vida útil reducida. En este caso, siempre es interesante buscar productores locales que puedan suministrar el producto.

Nota: En el caso de la miel cruda, no se debe calentar por encima de los 40 grados para que sus enzimas no se destruyan. Cuando desee descristalizarlo, colóquelo en un baño de agua a 40 ° C (calor que se puede retener al poner la mano en el agua) y descristalice lentamente. Este consejo para descristalizar la miel también se aplica a la miel común, con la diferencia de que el control de la temperatura ya no es tan crucial, ya que las enzimas ya no están presentes de ninguna manera.