Lo que muchos padres perciben como mañana o falta de disciplina en realidad puede ser un problema mucho mayor. Hay varios casos de familias que solo descubren que los niños sufren de Déficit de Atención Infantil después de que el trastorno se ha manifestado durante mucho tiempo.

Los primeros síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) aparecen durante la infancia. A diferencia de lo que mucha gente piensa, una persona con TDAH no es menos capaz ni menos inteligente, solo necesita cuidados especiales y una educación diferenciada.

Es decir, es muy importante que los padres identifiquen el problema lo antes posible para que se pueda tratar de la mejor manera posible. ¿Quiere saber más sobre esto? A continuación, le explicaremos todo lo que necesita saber sobre el TDAH. ¡Sigue leyendo!

Qué es el déficit de cuidado infantil

Mucha gente no cree que exista este problema, pero el trastorno es, sí, real. El TDAH interrumpe (¡y mucho!) La vida del niño, especialmente en el entorno escolar. Descuidar el problema no solo puede dañar el rendimiento académico de su hijo, sino que también puede hacer que el niño pierda interés en estudiar.

Se trata de un trastorno neurobiológico del comportamiento que se produce por causas genéticas y acompaña al individuo por el resto de su vida. El trastorno por déficit de atención se caracteriza por síntomas intensos y frecuentes de hiperactividad, falta de atención, dificultad para concentrarse y comprender.

Cómo identificar a un niño con TDAH

Generalmente, el trastorno se diagnostica a partir de los seis o siete años, ya que es cuando el niño se encuentra en la fase de alfabetización. Debe tener mucho cuidado de no confundir la hiperactividad con la agitación común de los niños.

Los síntomas se identifican fácilmente en la escuela, sin embargo, este trastorno no solo afecta la vida académica del individuo. La persona con TDAH tiene dificultad para realizar cualquier tipo de tarea que requiera concentración y atención.

No existen pruebas de laboratorio, el diagnóstico se realiza mediante un estudio clínico, que puede ser realizado por psicólogos, psiquiatras o neurólogos. Hay algunos síntomas que pueden notarse en un niño con TDAH, como:

  • costumbre de perder objetos;
  • el niño parece no oír cuando le hablan;
  • problemas organizativos.

Cómo es el tratamiento

El tratamiento puede requerir o no el seguimiento de medicamentos estimulantes, pero es fundamental que el niño se someta a intervenciones psicoeducativas o psicoterapéuticas. Las familias y los educadores deben ser parte del proceso terapéutico del niño.

Existen algunas medidas que ayudan en el tratamiento del TDAH. Los hábitos saludables y los cambios simples en la vida de los niños con déficit de cuidado infantil pueden generar mejoras considerables. Vea algunas acciones que estimulan el tratamiento del TDAH:

Fomentar las actividades físicas

Las actividades físicas son fundamentales en la vida del niño con TDAH, especialmente en aquellos que tienen un alto grado de hiperactividad. El ejercicio físico produce endorfinas, serotonina, noradrenalina y dopamina. Estas hormonas proporcionan una sensación de relajación y bienestar físico, además de aumentar el enfoque y la concentración.

Mantener una rutina organizada

El niño con este trastorno necesita tener una rutina, con tiempo para dormir, comer, jugar y estudiar. Animar al niño a organizarse es muy importante, ya que el entorno desorganizado o con mucha información contribuye a una mayor distracción.

No sobrecargues al niño

Sabemos que los padres quieren hacer todo lo posible para que el niño mejore su TDAH, pero sobrecargarlos con actividades extracurriculares no es la mejor salida. Es mejor que el niño dedique toda su atención a unas pocas actividades de forma eficaz, que dejar de intentar dedicarse a mil tareas.

Mejorar el ambiente de estudio

¡Colocar al niño en el escritorio más cercano a la pizarra y alejado de la ventana ayuda mucho! También es recomendable que reserve un lugar amplio y luminoso para que el pequeño estudie en casa.

Si sospecha que su hijo tiene un déficit de cuidado infantil, busque ayuda profesional lo antes posible. Cuanto antes se trate el problema, más calidad de vida tendrá.

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