En primer lugar, responda una cosa con sinceridad: ¿su hijo come bien? «No, solo come galletas», «wow, es una pelea todos los días a la hora del almuerzo», «imagínate, hasta tengo que hacerle malabarismos para que se coma 3 cucharadas». ¿Alguna de estas respuestas se parece a la tuya? Tenemos la solución: la rutina de alimentación de los niños.

Desarrollar buenos hábitos alimenticios desde una edad temprana es la mejor manera de garantizar que su hijo esté sano y que las comidas sean más tranquilas, sin tanto sudor materno. Y no es tan difícil: tiempos fijos, un entorno adecuado y una planificación de los platos ya marcan la diferencia en la alimentación infantil.

¿Quiero ver? ¡Así que sigue nuestros consejos y aprende a crear una rutina de alimentación para los niños!

Tener horarios de comida

El primer paso para crear una rutina de alimentación para niños pequeños es establecer horarios de comida. Para ello, tenga en cuenta los períodos de sueño del niño y trate de dejar al menos dos horas entre cada comida, para que tenga apetito.

La razón es muy simple: ¡los niños solo comen cuando tienen hambre! Puede que hayas notado que si se come media docena de galletas fuera de tiempo, ¡eso es todo! No hay diálogo, chantaje o súplica materna que haga que el pequeño se coma todo el plato del almuerzo, aunque sea su receta favorita.

Entonces, piense en los hábitos de la casa para dormir y despertarse e intente distribuir las comidas principales – desayuno, almuerzo y cena – además de los snacks intermedios. Mire un ejemplo de horarios para la rutina de un niño que solo toma una siesta después del almuerzo:

  • 07h00: despertar;
  • 7:30 am: desayuno;
  • 9:30 am: merienda de la mañana;
  • 12:00: almuerzo;
  • 12:30 pm a 2:00 pm: siesta;
  • 15h00: merienda;
  • 6 pm: cena;
  • 21:00 h: dormir.

Valorar el entorno adecuado

Nos encanta comer viendo la televisión, ¿no? Este es un hábito adulto clásico. Sin embargo, para los niños, no es nada saludable (de hecho, ni siquiera para nosotros, ¿ves?). Tener una fuente de distracciones y estímulos allí mismo, frente a los ojos, hace que el niño no preste atención a la comida y no mastique adecuadamente.

Este es uno de los factores que pueden provocar sobrepeso en los niños. El pequeño simplemente no se da cuenta de la cantidad de comida que come, ya que no se desprende de la pequeña pantalla. Esto puede hacer que coma más de lo necesario para satisfacer su hambre.

Por no hablar del vínculo familiar, que se refuerza fuertemente cuando todos comparten mesa para un momento más tranquilo, sin estímulos, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Por eso vale la pena educar a los más pequeños (y también a los grandes) sobre qué lugar para comer es en la mesa.

Agrega comida y diversión

Incluso siguiendo los horarios que estableciste, ¿el niño todavía no está muy interesado en la comida? ¡Hagamos de la «hora de papá» un juego divertido! Rescata la creatividad de tu infancia y haz pequeñas obras de arte en el plato.

Caras con pelo de pasta, bosques de coliflores y sándwiches con forma de conejo pueden divertir a toda la familia y, lo mejor de todo, ¡hacer que el pequeño se lo coma todo! Al fin y al cabo, esa famosa frase no circula por nada: comemos primero con los ojos.

Otro consejo es llevar a los más pequeños a la cocina para que vean cómo se hacen los preparativos. Los más grandes pueden ayudar incluso con pequeñas tareas, como lavar las sábanas y extender la toalla sobre la mesa, por ejemplo. Esto ayudará a crear un mayor interés por la comida.

Presta atención a la cantidad de comida

«¡El último, hijo, lo prometo!» – ¿has dicho algo así? Las madres tenemos mucho en común, y uno de ellos es la lucha diaria por “una cucharada más”. Esta preocupación es realmente importante, ya que los más pequeños necesitan comer lo suficiente para mantener todos los nutrientes al día.

Sin embargo, si sobrellena el plato del niño, tendrá la impresión de que comió muy poco cuando quiere parar y todavía está a la mitad. ¿El resultado? Todos los trucos posibles para que coma más, lo que genera cansancio y frustración, para ambos lados.

Con esto, el pequeño puede incluso crear cierto trauma a la hora de comer. Por tanto, conviene equilibrar las porciones y no obligar al niño a comer más de lo que acepta. Si se está desarrollando bien y todas las pruebas están dentro del rango normal, no hay nada de qué preocuparse.

Fijar un ejemplo

¿No se sientan los padres a comer en la mesa, odian las verduras y comen dulces en el almuerzo? Es lógico que, de vez en cuando, no importe: ¡nadie está hecho de hierro! Pero estas situaciones deben ser excepciones, ya que los niños aprenden todo lo que ven.

Para tener una rutina de alimentación infantil, los padres deben dar ejemplo de hábitos saludables. Incluso evitando comer en la sala de estar y darle una oportunidad más al brócoli. Esa charla de «haz lo que digo, no hagas lo que yo hago» no se queda con los más pequeños.

Crea un menú para la semana

Finalmente, nuestro último consejo es crear un menú semanal, característica que facilita enormemente el mantenimiento de la rutina alimentaria. Primero, porque ayuda con la organización del día a día, luego se reducen las posibilidades de retrasar las comidas o ir a la comida rápida porque se olvidó de ir al mercado.

Además, el menú ayuda a tener comidas de más calidad. Cuando ve toda la planificación semanal frente a usted, comienza a ver si está repitiendo mucho un ingrediente y olvidándose por completo de los demás. También ayuda preparar loncheras saludables para enviar a la escuela.

En otras palabras, es posible equilibrar más la nutrición con una distribución semanal de diversas frutas, verduras, proteínas, etc. Así, el niño también tiene contacto con diferentes alimentos y expande el paladar más allá del plato favorito. Todo lo mejor, ¿verdad?

Ahora bien, para poner en práctica estos consejos, nada mejor que contar con herramientas organizativas, como un planificador de comidas. Es mucho más fácil involucrar a la familia en la rutina de la comida si hay una imagen, en la puerta del refrigerador, con el menú de la semana y una lista de compras al lado.

¿Suena demasiado bueno para ser verdad?