Según los psicólogos, esta frase ha sido recurrente en los consultorios de los psicólogos e incluso en círculos de amigos. Pero, ¿qué caracteriza a una persona difícil? ¿Qué es lo que hace que alguien no pueda mantener una relación? ¿Cómo actuar para cambiar la forma de ser y estar más abiertos a la vida en pareja?

También puede conocer a alguien que sea interesante, atractivo, bondadoso, guapo, cariñoso e inteligente, pero que no pueda iniciar o mantener relaciones románticas durante más de unas pocas semanas.

No son estas cualidades suficientes para facilitar las citas

Aparentemente sí, pero en la vida real, algunos otros rasgos de personalidad significan que ciertas personas no pueden relacionarse entre sí de una manera más estable. Y esto genera ansiedad, tristeza, angustia y frustración.

Primero, tienes que gustarte a ti mismo

Esto se debe a que las personas tienen diferentes formas de ver la vida, el amor y las relaciones.

Además de diferentes personalidades, las personas también tienen diferentes experiencias que, a lo largo de la vida, construyen sus valores, principios éticos y morales, su forma de ser, en definitiva, su forma de afrontar las cosas.

Antes de relacionarse con el otro, el ser humano necesita desarrollar ciertas habilidades que le permitan, en primer lugar, relacionarse bien consigo mismo.

Porque es a partir de ahí que la persona está más dispuesta a iniciar y mantener una relación con cualquiera.

Es lo que llamamos mapa mental: el conjunto de información, características y emociones que lleva a la persona a tener sensaciones y experiencias positivas o negativas.

Así, si alguien tiene, por ejemplo, una baja autoestima, la autoaceptación y, en consecuencia, la entrega a una pareja y compartir una vida en común se vuelve más difícil.

Cuando una de las partes se siente inferior en relación a las demás, no se valora a sí mismo y acaba concluyendo, a veces incluso inconscientemente, que no merece el cariño, amor, atención y respeto del prójimo.

Con eso llegan otros sentimientos y comportamientos, como inseguridad, agresividad, carencia, timidez e irritabilidad. Y es todo esto junto lo que mantiene a la gente alejada. Es como si hubiera una barrera que impidiera la llegada de lo nuevo, el acercamiento al otro.

Muchas demandas alejan a los socios

Todavía hay quienes no renuncian a su individualidad. Cuanto más tiempo pasan solos, más exigentes se vuelven y ponen cada vez más obstáculos para empezar una vida juntos.

Exigen que el otro sea perfecto, vea solo defectos e ignore las cualidades. Este ojo demasiado crítico crea un muro que impide la aceptación.

Lo que también impide relaciones más duraderas es el control absoluto sobre el otro. ¿Conoces a esas personas que llaman decenas de veces al día, que insisten en conocer los pasos de los demás y concertar una cita cercana?

Pues bien. Esto hace que la pareja se asfixie, se oprima. Y a nadie le gusta sentirse así. Es fundamental que, aunque juntas, dos personas puedan tener su independencia, sus propios amigos e incluso sus paseos solos.

Complicidad, compañerismo y fidelidad no pueden significar anulación y falta de libertad para una o ambas partes.

Un psicólogo facilita el autoconocimiento

Si la persona tiene estas posturas y no puede actuar de manera diferente, la ayuda de un psicólogo puede ser esencial. Durante la terapia, el profesional preparará al paciente para destruir algunas expectativas.

A partir del autoconocimiento crece la autoestima y aprendes a manejar mejor los sentimientos y a estar más preparado para relaciones duraderas que traen satisfacción a ambas partes.