¡El niño no pierde el tiempo! Faltan leguas para el cumpleaños, pero ya ha empezado a «cantar» a sus padres. «Quiero esto, quiero aquello». Y entre los juguetes de moda, hay uno que no es un juguete: el celular.

Ya sabes: los amigos lo tienen, nosotros ni dejamos el nuestro, aparece en el comercial de televisión. Con tanto aliento, es difícil negar a los más pequeños un teléfono para llamar propio.

¡Pero este tema nos da una maldita angustia! Después de todo, las preguntas son muchas: ¿debo ceder o negar? ¿Cuál es la edad adecuada para regalar un teléfono celular a un niño? ¿Es peligroso?

Como casi todo en la vida, no hay respuestas definitivas: lo que funciona para una familia puede no funcionar muy bien para otra. Pero es posible seguir algunas recomendaciones y tomar la decisión con mayor confianza. ¿Vamos allá?

Cuál es la edad correcta para que un niño use un teléfono celular

Ésta es la principal cuestión de los padres. Lo que hace la mayoría de la gente es posponer la decisión el mayor tiempo posible. Pero llega un momento en el que no hay más: la “presión” aumenta y hay que decidir: ¿lo hago o no?

Si el niño tiene menos de siete años, es probable que el dispositivo solo se utilice para jugar. Si es un teléfono inteligente, lo usará para jugar y enviar emoticonos a amigos y familiares.

A partir de entonces, depende de la madurez de tu hijo y también de su rutina: si ya duermes en casa de tus compañeros o participas en actividades escolares donde estás solo, es interesante tener un medio de comunicación con los padres.

Asimismo, si estás lejos de él por motivos de trabajo, es reconfortante tener un número al que llamar y saber cómo van las cosas.

Pero, ¿qué dicen los expertos? Para la psicóloga Ceres Alves de Araújo, hasta los nueve años, lo ideal es tener un celular de repuesto que le puedas dar a la niña cuando se vaya. Solo después de las diez u once puede tener un dispositivo exclusivo.

Cómo controlar el uso

Aquí viene la peor parte: regular el uso del dispositivo por parte del niño. Estemos de acuerdo: ¡hay veces que solo un celular nos salva! Gente con millones de cosas que hacer y el niño en el pie. De repente, pides prestado tu celular y ocurre la magia: se queda en silencio en la esquina y, ¡uf !, puedes resolver los problemas en paz.

Pero esta paz tiene un precio: no sirve de nada que el niño esté pegado al celular todo el día. Los problemas pueden variar desde una mala postura hasta la obesidad, desde las dificultades en las relaciones hasta la ansiedad. En otras palabras, la pérdida inicial es enorme.

Por tanto, la consigna es: control. Establezca un límite de tiempo para que ella use el dispositivo. Es importante que pase más tiempo jugando y realizando actividades al aire libre.

Recuerde respetar la hora de dormir de su hijo. Lo correcto es ni siquiera llevar el celular a la habitación. Lo mismo ocurre cuando hace las tareas escolares y durante las comidas.

Pero no vale la pena simplemente vigilar al niño: si no desenchufa el celular mientras almuerza, será difícil exigir una mejor postura.

Pero, después de todo, ¿compro o no?

Trate de no basar su decisión en el argumento que tienen todos sus amigos (por cierto, esto no siempre es cierto).

Nuevamente, esta es una decisión muy personal, que depende de la rutina de la familia y del grado de madurez del niño. Lo principal, antes de ceder a su deseo, es buscar orientación sobre el uso correcto de la tecnología.

Teniendo en cuenta que no hay mucho escape de este mundo virtual, lo mejor que se puede hacer es mantener un diálogo abierto con los niños, para que sepan utilizar los recursos disponibles de forma segura. Y asegúrese de estar siempre al tanto de los contactos y el contenido al que acceden.

Como en cualquier situación y etapa de sus vidas, nuestra participación y apoyo son fundamentales. Por lo tanto, regalar un teléfono celular a un niño no tiene por qué ser un error de siete cabezas. Requiere reglas y cuidado, ¡pero puedes sobrevivir!