El valor nutricional de la leche se debe principalmente a su alto contenido en aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales, lo que la convierte en un componente muy nutritivo y útil en nuestra dieta diaria.

La leche contiene una amplia variedad de nutrientes esenciales para el crecimiento y el mantenimiento de una vida saludable. Además de energía y proteínas, es rico en calcio, siendo uno de los principales minerales para prevenir la osteoporosis. El desarrollo tecnológico nos permite hoy mejorar aún más su valor nutricional.

Beneficios de la leche

Calcio: ayuda a fortalecer los huesos, además de tener 8 tipos de vitaminas y minerales esenciales. Obtenga más información sobre el calcio.

Proteína: ayuda al crecimiento corporal (tejidos corporales) y al desarrollo del cerebro.

Vitaminas A, B12 y D: mantienen el crecimiento regular de las células y el sistema inmunológico, regulando el flujo sanguíneo y el sistema nervioso y favoreciendo la absorción de calcio, minerales y fósforo.

Potasio: equilibra los líquidos corporales y la presión arterial.

Fósforo: ayuda a generar energía para las células del cuerpo.

Niacina: hace que el cuerpo mantenga la funcionalidad normal de las enzimas, ayudando al cuerpo a procesar azúcares y ácidos grasos.

Caseína: La caseína es una proteína de la leche que merece una mención especial, ya que tiene una liberación lenta de aminoácidos, favoreciendo el anticatabolismo y la síntesis de proteínas durante muchas horas. Este recurso es muy utilizado para una dieta que favorezca la ganancia de masa muscular.

Tipos de leche

Actualmente, existe una amplia variedad de leches comercializadas, preparadas de diferentes formas. La leche más común es la de vaca, por lo que es importante saber qué significan las clasificaciones:

  • Tipo A: El ordeño es mecánico y la leche se envía a un tanque donde se calienta y luego se enfría. También se la conoce como leche pasteurizada. Contiene más grasas que proteínas.
  • Tipo B: El ordeño puede ser manual o mecánico. Los productores permanecen en los establos y la leche, cuando se saca, se enfría a una temperatura de hasta 4ºC.
  • Tipo C: La extracción de leche puede ser manual o mecánica. Los productores son libres de pastos y, después del ordeño, la leche se envía a lugares rústicos donde se enfría antes de llevarla a las plantas.
  • Uht: La leche se somete a un proceso de ultrapasteurización para destruir cualquier microorganismo. La leche se calienta a una temperatura alta y luego se enfría.
  • Larga vida: La leche se somete al proceso Uht y se coloca en envases asépticos protegiendo la leche de cualquier contaminación. Por lo general, no se agregan conservantes.
  • Contenido de grasa: puede ser entero (aproximadamente un 3% de grasa), semidesnatado (de 2,9% a 0,6% de grasa) o desnatado (con hasta un 0,5% de grasa).

Cuando fui a escribir sobre la leche, encontré opiniones divergentes: la mayoría de los investigadores hablaban maravillas, pero también una minoría que no puede ser ignorada condenando totalmente la salud a la leche.

Según estas fuentes, la leche contiene una amplia gama de sustancias peligrosas que provocan alergias, intoxicaciones y enfermedades, con un efecto nocivo y acumulativo en los consumidores.

Otra afirmación es que la leche de vaca contiene 59 hormonas activas, varios alérgenos, grasas saturadas y colesterol. La mayoría de la leche de vaca contiene cantidades medibles de herbicidas, pesticidas, dioxinas, antibióticos, sangre, pus, heces, bacterias y virus. Aún de acuerdo con estas fuentes, incluso si necesita calcio, existe la idea de que son preferibles otras fuentes de calcio (como hojas verdes, pescado, nueces y sésamo).

De todos modos, no hay consenso sobre los beneficios y daños de la leche para nuestra salud. En estos casos, la conclusión a la que llego es casi siempre la misma: disfruta de los beneficios de la leche, consumiéndola con moderación (diría que hasta un vaso de 200 ml). Por lo tanto, aprovecha lo bueno, minimizando los efectos acumulativos. Soy de la teoría de que podemos comer (y beber) de todo, ¡siempre con moderación!

Intolerancia a la lactosa

Es importante mencionar este tema. Los nutrólogos creen que la leche de vaca contribuye a desencadenar procesos inflamatorios en organismos más sensibles. Los alimentos que son buenos para un individuo no necesariamente lo serán para otro. La leche está estrechamente relacionada con el sistema inmunológico. Las pacientes con enfermedades autoinmunes ginecológicas mejoran después de dejar de consumirlo.

Las personas con problemas respiratorios, gastrointestinales y urológicos no pueden aprovechar el calcio de la leche porque las moléculas minerales no se descomponen correctamente y terminan por no ser absorbidas. En algunos casos, la intolerancia no se detecta ni siquiera mediante pruebas específicas. Si una persona se enferma mientras bebe leche, incluso si no se le ha diagnosticado intolerancia, en realidad puede tener algún grado del problema. Por eso es importante estar atento a los signos y síntomas de alergia e intolerancia a la leche al consumir leche y productos lácteos.

De todos modos, como con cualquier otro alimento, siempre debes intentar observarte y conocerte a ti mismo: si beber leche es bueno para ti, sigue. Si notas que te produce alguna molestia, siempre es mejor evitarlo.

Y tú, ¿qué piensas? ¿Bebes leche o no?