¿Quién no se ha preguntado nunca cómo las madres de generaciones anteriores se ocuparon en ocasiones de tres, cuatro o más hijos? Lo cierto es que los tiempos actuales han traído muchas facilidades y mayores desafíos de la maternidad, pero también nuevos retos para la maternidad. Para empezar, nunca ha habido tanta preocupación por la paternidad como en la actualidad, e incluso el concepto de lo que significa ser una buena madre ha cambiado mucho en los últimos años. Sin embargo, al mismo tiempo que aumentó el acceso a la información, disminuyó la red de apoyo informal, previamente formada por familiares, vecinos, etc.

Entonces, mamá, si eres parte de la lista de madres que siguen preguntándose por qué parece tan difícil, ¡ven a leer este post! Conocerás los mayores retos de la maternidad actual y aprenderás a afrontarlos de una forma más ligera. ¡Seguir!

El poder transformador de la maternidad

Aunque una pareja puede imaginarse hasta qué punto la llegada de un bebé es capaz de cambiar por completo la rutina del hogar y la familia, pocas madres tienen idea de lo transformadora que es la maternidad.

Además de afrontar una serie de novedades (como la lactancia materna, el cuidado del bebé y la privación del sueño), la madre debe afrontar un torbellino de nuevas sensaciones. El miedo a no poder afrontarlo, la culpa, el cansancio, la soledad y la responsabilidad, mezclados con hormonas, hacen del inicio de este viaje un momento muy intenso.

Mientras la mujer está encantada con la llegada del niño y desborda de felicidad, debe afrontar una serie de situaciones inesperadas. Por tanto, quizás el mayor desafío sea encontrarte en este nuevo rol, sin dejar de lado a todos los demás: mujer, profesional, esposa, hija, amiga.

Los principales desafíos de la maternidad

En esta búsqueda por reconocerse en la vida de esta madre, enfrentan ciertos desafíos que involucran nuevos enfoques de la educación, una avalancha de información, un torbellino de estímulos, una rutina de carrera, exceso de trabajo y otros temas de la sociedad actual.

Aunque las tareas con el bebé requieren mucho esfuerzo: cambiar pañales, alimentar, acostar, bañar, jugar, lo más difícil es educar. Imponer límites, enseñar el bien y el mal, estimular la autonomía y cuidar la autoestima, todo ello, asegurando el desarrollo socio-afectivo y cognitivo del niño.

Entonces, antes de preguntarse si está haciendo lo correcto, llegue a comprender un poco más cuáles son estos desafíos.

La necesidad de decir no

Decir no es necesario, pero no siempre es fácil. Negarle algo a un niño a menudo corta el corazón, especialmente cuando la madre pasa más tiempo fuera de casa que cerca de su bebé. Después de todo, también quieren ser amados por ellos, quienes a veces se apegan a sus cuidadores, como la niñera, la abuela o la maestra de la guardería.

En su afán por compensar su ausencia, muchos padres y madres terminan evitando decir que no a sus hijos. ¡Listo! Se crea el círculo vicioso del problema.

El eterno peso de la culpa

Dicen que la culpa es inherente a la maternidad. Hoy, la presión por la madre perfecta parece aumentar aún más esta sensación de fracaso. Después de todo, no es suficiente garantizar lo básico, como la alimentación, la seguridad y la salud.

Existe una demanda social de seguir una cartilla: lactancia materna exclusiva, dieta equilibrada, actividades psicomotoras, vacunas más allá del calendario, sala Montessori, fiestas memorables, etc.

Por supuesto, muchas de estas cosas son importantes para la salud y el desarrollo de su hijo, y toda madre quiere hacerlo bien, pero escuche sus instintos y elija sus batallas. Tu hijo no necesita una superheroína, pero la mejor madre que podría tener, es decir, ¡tú!

La importancia de la educación

En la misma línea, la educación formal también ha ido ganando peso desde temprana edad. Una buena escuela ya no es suficiente, necesita ser bilingüe. Por no hablar de las actividades físicas y culturales, como clases de deportes, dibujo, informática, todo para garantizar la preparación para el futuro.

Vivir en un mercado altamente competitivo y los padres de hoy parecen estar aún más preocupados por el rendimiento escolar de los más pequeños. Pero el sentido común es importante, ya que demasiada presión puede no ser saludable para la relación entre padres e hijos.

Exceso de información

Con tanta información sobre cómo cuidar a los niños, es común que los padres se sientan perdidos en algunos asuntos, muchos de los cuales son controvertidos, con opiniones diferentes sobre cuál es la mejor conducta.

No existe un manual único que se adapte a todas las familias, y en medio de todo lo que se lee en Internet y las sugerencias de familiares y amigos, puede ser difícil encontrar su propia manera de criar a un hijo. Pero recuerde: incluso con toda la información, es importante confiar en sus instintos.

El arte de equilibrar familia y carrera

Ésta es quizás la mayor dificultad que deben superar las madres de esta generación. La sensación es utilizar una manta corta: para cubrir un lado, descubres el otro.

¿Qué madre no quiere dar lo mejor a sus hijos? Y como el mercado demanda cada vez más a los profesionales, centrarse en el trabajo sin dejar de estar presente en casa es una tarea digna de equilibrio. Pero tranquilo que es posible equilibrar la maternidad y la vida profesional.

El secreto para manejarlo todo

Disminuir la velocidad es la clave. Con tanto énfasis en la productividad y los resultados, es difícil no transferir el ritmo vertiginoso de la sociedad actual a la crianza de nuestros hijos. Sin embargo, debemos recordar que la infancia es finita, serán niños durante unos 12 o 13 años y solo.

Vale la pena reprimir la ansiedad de hacerlo bien para disfrutar de esta fase con ellos. Pasen tiempo de calidad juntos, busquen conexiones, conozcan amigos, cocine, cuenten historias de su infancia, creen algo juntos, déjeles que cometan errores. Recuerda que los niños aprenden con el ejemplo, y para eso es necesario vivir juntos.

Sin duda, los desafíos de la maternidad siempre han existido, pero con los cambios en el escenario cultural y social, ser madre hoy puede ser un poco diferente a lo que era hace unas décadas. A medida que surgen las dificultades, desarrollamos nuevas herramientas para abordarlas. Además, una cosa no cambia: con amor y perseverancia es más fácil hacerlo bien.