Cuando se trata del desempeño escolar, una de las mayores preocupaciones de los padres es la alfabetización. Su hijo ha llegado a esta etapa o incluso la ha superado, pero aún no puede leer una oración sin tropezar con las palabras y usted se pregunta por qué tu hijo tiene dificultades para leer.

De hecho, su hijo no es el único, ya que esta dificultad es común y no significa necesariamente que tenga un problema de aprendizaje. A menudo, un empujón más dirigido es suficiente para que un niño desarrolle las habilidades adecuadas y comience a leer.

Comprenda mejor de qué estamos hablando, por qué sucede esto en las escuelas y cómo los padres y maestros pueden cambiar la situación. ¡Seguir!

Comprender por qué las dificultades de lectura son un problema común en las aulas

Las dificultades de lectura son un problema recurrente incluso entre los estudiantes de escuelas privadas. Por tanto, no se trata de una falta de capacidad del niño, sino de un déficit en la adquisición de las habilidades necesarias para la lectura.

Vamos, para entender esto mejor necesitas entender la diferencia entre habilidad y habilidad. El primero es innato, es parte de nuestra biología; es, por ejemplo, la capacidad de atención, observación, etc. Las habilidades se adquieren mediante estímulos, aprendizajes y ejercicios.

Lo que ocurre actualmente en muchas escuelas es que, aunque saben leer, los niños alcanzan la alfabetización sin haber desarrollado una habilidad específica esencial para la lectura: la identificación automática de palabras.

Por lo tanto, es muy importante brindarle a su hijo la adquisición de esta y otras habilidades que son esenciales para aprender los contenidos escolares. En este proceso, la asociación entre padres y maestros es primordial.

Aprenda a ayudar a un niño con dificultades de lectura

Como puede ver, cualquier niño puede tener dificultades para leer, independientemente de tener un trastorno que en realidad obstaculice el aprendizaje, como la dislexia. Entonces, antes que nada, date cuenta y deja que tu hijo se dé cuenta de que el problema es común y no tiene nada que ver con la inteligencia o la falta de habilidad, ¿verdad?

Además, tenga en cuenta que con algunas acciones directas y un cierto refuerzo positivo, tanto usted como la escuela pueden revertir esta dificultad y ayudar a su hijo a desbloquear la lectura. ¡Revisa!

Comenzar temprano

Nadie habla de avanzar en la alfabetización, pero como explicamos, para alcanzarlo es necesario entrenar y ejercitar algunas habilidades específicas, como la identificación de palabras. Hay muchas formas de fomentar esto a través del juego, que es la forma en que los niños pequeños aprenden mejor.

La llamada en el aula es una forma de enseñar a los más pequeños a identificar su propio nombre, normalmente la primera palabra que aprenden. En casa, puedes seguir jugando con las letras mediante juegos educativos como rompecabezas, búsqueda de palabras, alfabetos magnetizados para usar en la nevera o EVA para pegar en los azulejos de la ducha.

Haga de la lectura un hábito

Sabemos que cuando se adquiere un hábito, se convierte en una acción casi automática. Así, si incluyes la lectura en la rutina de tu hijo, este se acostumbrará a los libros y será más curioso, lo que le facilitará mucho el aprendizaje de la lectura.

Organice un rincón de lectura en casa, mantenga los libros al alcance de su hijo y cuéntele cuentos antes de acostarse. Anime a su hijo a amar la lectura y no olvide dar el ejemplo leyendo frente a él también.

Jugar para encontrar palabras

Además del juego de búsqueda de palabras, puede animar a su hijo a buscar palabras en otros lugares, como en carteles y señales en las calles, revistas, juguetes y ropa. Esta actividad es un gran ejercicio para automatizar la identificación de palabras.

Por ejemplo, durante un viaje en automóvil, cántele una letra o sílaba y pídale que busque palabras que tengan este comienzo en el camino. La misma actividad se puede realizar con una revista o un periódico, enseñando al niño a manejar sus dificultades con la lectura.

Asignar tareas que involucren lectura

En la fase de alfabetización, es interesante llevar la necesidad de la lectura a la vida cotidiana, asignando al niño tareas en las que es necesario leer algunos extractos. Por ejemplo, puede pedir ayuda en la cocina y pedirle a su hijo que lea la receta por usted, o delegar la función de leer las instrucciones a un juego antes de comenzar el juego.

Grabar la lectura del niño

Otro muy buen consejo para cuando el niño ya está empezando a leer es grabarlo leyéndolo en voz alta. La grabación ayuda tanto al maestro como al alumno a escuchar y aprender de los errores. Además, se puede utilizar como parámetro para evaluar el progreso del alumno, e incluso como incentivo, mostrando cómo ya ha progresado.

Para que esta actividad sea más lúdica y divertida, puede simular un juego, como un programa de radio o televisión, colocando a su hijo en el papel de locutor.

Identificar las mayores dificultades

Al identificar las dificultades, es posible diseñar las estrategias más efectivas para superarlas. Puede ser que un niño tenga más dificultad con algunos fonemas que con otros, o que aparezcan obstáculos según el formato o el tema del texto. Vale la pena hacer una buena observación para eliminar la mayor cantidad de información que se pueda utilizar para promover el aprendizaje.

Enseñar a separar sílabas

La separación silábica es un concepto esencial para aprender a leer y, al igual que otros contenidos, se puede enseñar mientras se juega. El bingo de sílabas es un gran ejemplo. La vieja táctica de los carteles con las sílabas de colores también funciona.

Hay muchas formas de ayudar y animar a un niño con dificultades de lectura, pero es fundamental no reprender, criticar o castigar para no afectar su autoestima. Esto se debe a que la situación ocurre con más frecuencia de lo que cree y requiere atención y paciencia de los padres y maestros para solucionarla.